De mal en peor III
Gabriel Bahamondes
Cuesta entender el desarrollo de la historia de la película. Se hace evidente que hay un intento por molestar, por burlarse de las instituciones. Pero el guión a cargo de Fabrizio Copano es tan irregular y absurdo, que el argumento nunca logra cobrar real interés. Las secuencias ironizando con los sistemas de alerta de la Onemi y sus funcionarios son sumamente pobres, poco creativas y con cero gracia. Aunque esta es una comedia, las únicas secuencias hilarantes en toda la película las protagoniza Andrés Rillón (gracias a su carisma, no al texto). Además, al parecer el director Esteban Vidal no aprendió mucho con su desastrosa ópera prima «Barrio universitario» y vuelve a cometer los mismos errores: Filmar un sketch de televisión en cerca de una hora y media con luces duras, una fotografía débil y un montaje de videoclip casero.


