Gripe porcina le pasó la cuenta en Navidad
En un hotel de San Pedro de Atacama, él deliraba con 41 grados de fiebre.
Sally Thorner es una reportera de televisión estadounidense que quería pasar las fiestas de fin de año en el Desierto de Atacama. Llegó a Chile poco antes de Navidad, acompañada de su marido, un médico, y de su hijo que quería festejar su primer semestre en la famosa Universidad de Yale.
La periodista y su familia acababan de llegar a San Pedro de Atacama cuando a su hijo Everett, de 18 años, le dieron náuseas y vómitos. Además comenzó a sentir punzantes dolores en todo el cuerpo hasta que los 41 grados de fiebre lo hicieron delirar y decir «no quiero morir en Chile».
El estudiante, de 18 años, tenía una estruendosa gripe porcina y una doctora del lugar le entregó el Tamiflú. La acongojada madre y periodista escribió en el diario «Huffington Post» un largo artículo de sus días de miedo en el desierto chileno.
«Apenas llegamos a San Pedro, mi hijo se veía exhausto, muy cansado. Fuimos a una excursión en el Valle de la Muerte y se veía mal. Pensé que era la altura, pero mi esposo, que es médico, se dio cuenta de que había otra cosa. Lo llevamos a una clínica y allí una doctora dijo que era la gripe porcina y le dio Tamiflú», relata Sally desde su casa.
-Supo dónde se contagió.
-Sí, fue en Yale, no en Chile. Estamos seguros, por el período de incubación de cuatro días. Mi hijo estuvo en la habitación del hotel aislado todo el tiempo. No tuvimos duda de que era la gripe porcina. Nunca antes había sentido tanto miedo ni nunca había estado tan preocupada.
-¿Por qué escribió la historia?
-Soy una mujer ancla (rostro de televisión) y además escribo en un diario. Quiero que las personas tomen conciencia de que existe una vacuna para esta gripe y de que hay que vacunarse. Ésta es una enfermedad que aún existe.
-¿Por qué su hijo dijo que él no quería morir en Chile?
-Él estaba delirando. Él quiso decir que no quería morir. Mi hijo tenía mucho miedo de morir y corría riesgo de tener neumonía.
Everett, que aún tiene carraspera al hablar, cuenta que se sintió muy mal. «Al segundo día en Chile, me sentí demasiado cansado, con mucho frío y una jaqueca insoportable y calambres. Solo pude estar una hora y media de excursión. ¡Pasé ocho días en cama recuperándome! De verdad, pensé que me moría», recuerda.


