Fiscalía pide ocho años de cárcel por disparos injustificados y tenencia ilegal de armas
La influencer Rosario Bravo fue una de las testigos en el juicio y dijo que revivirlo ha sido terrible.
Con su propia declaración, en la que dijo que está arrepentido, ofreció disculpas a sus vecinos y pidió perdón incluso a sus alumnos, comenzó el juicio contra Juan Carlos Aramayo Baltra, el académico y arquitecto acusado de disparar al menos en cinco ocasiones pasadas las 22.15 horas del 18 de febrero de 2024 y que fue bautizado por algunos como el «Pistolero de La Reina». En esa oportunidad, cámaras del sector lo captaron disparando contra una señalética y un árbol.
La Fiscalía Oriente lo imputa de cargos como disparos injustificados, tenencia ilegal de armas y municiones y daños simples, por lo que pide 8 años de cárcel, lo que no lo exime de penas sustitutivas.
En la primera jornada desfilaron ante el Tercer Tribunal Oral en lo Penal al menos seis testigos, entre los que estaba la conocida influencer y comunicadora Rosario Bravo, una de las que vieron lo que ocurrió ese día.
Aunque el tribunal restringió la difusión del contenido de los testigos, Rosario Bravo contó que «nunca había estado en una situación así, todo fue muy violento, el recordar y tener que contar».
«Lo único que puedo decir es que a mí el tema me tiene muy angustiada, incluso más angustiada, ya que cuando pasó fue muy angustiante, luego se calmó un poco la cosa cuando él estuvo preso y ahora, revivirlo, ha sido muy terrible», comenta una de las voces de Radioactiva.
La influencer reconoció que «si hubiese sabido que era así de fuerte, hubiera ido igual, porque yo mostré mi cara desde un principio».
Contó que le ofrecieron alterar su fisonomía, con pelucas por ejemplo, como ocurrió con otros testigos, pero lo rechazó porque «yo ya me había mostrado».
«No tengo ninguna cercanía con cosas judiciales y estar ahí, verlo, cómo te preguntan, de verdad para mí ha sido un día difícil».
Su versión
Juan Carlos Aramayo ofreció declarar primero, a pesar de estar imputado.
Cuando el magistrado Carlos Escobar le preguntó lo que quería decir al tribunal, el arquitecto respondió que «soy culpable» y recordó lo ocurrido el 18 de febrero y que ya lo ha tenido cinco meses en prisión preventiva.
«En un acto totalmente irracional, que no tiene explicación, que no tiene justificación tampoco, realicé disparos a un árbol y a una señalética», dijo.
Luego, recorrió varios hechos que justificarían según él lo que hizo. Mencionó, por ejemplo, que aparte de sus labores académicas, entre otras cosas, fue vicerrector de gestión y finanzas de la Universidad Arcis y aparte de sus clases, diseñaba casas, aunque los proyectos no se habían ejecutado por el alumno que él había escogido para eso, lo que le acarreó una crisis financiera.
«Eso produjo una depresión muy grande», dijo.
También recordó problemas laborales en Calama, a través del Ministerio de Educación, donde buscó otro empleo para solucionar las deudas.
Aramayo dijo que está en tratamiento sicológico desde que dejó la prisión.
En casa del profesional fueron encontradas cuatro armas, de las cuales tres estaban inscritas y uno que correspondía a una reliquia y que posteriormente fueron entregadas a los organismos pertinentes para ser destruidas.
«En un acto donde se manifiesta la ira, la rabia, la impotencia, en ese minuto, hago puntería a un árbol y a un letrero», recordó en su versión.
Luego, a la salida de la audiencia, Aramayo dijo que «tuve la oportunidad de pedir perdón no sólo a mi familia, a los vecinos y a todos los que se pudieran haber visto afectados». Agregó que «sólo me queda asumir la responsabilidad de lo que se dictamine».
«Cometí un delito y soy responsable», terminó.
Jorge Martínez, fiscal de alta complejidad oriente, reiteró que no sólo buscan sanción por los disparos injustificados porque causaron conmoción relevante, sino también la tenencia ilegal de armas. Respecto de la tesis de la defensa de que estarían buscando una sanción ejemplarizadora por tratarse de la comuna de La Reina, comentó que su «convencimiento es de carácter técnico que se basa en las pruebas».