Conmoción en la piscina del recinto
Hueso enterrado paralizó a todos en el Estadio Nacional
Eran las once treinta y ocho de la mañana cuando los obreros que trabajan en la construcción de la nueva piscina olímpica del Estadio Nacional tuvieron que detener las obras. Justo al iniciar la excavación para instalar una cañería de agua, un hueso apareció en la tierra.
«Era de unos 25 centímetros, me lo mostraron y llamé a carabineros al tiro, como estamos en el estadio…», relató Cristián González, el carpintero que durante unos minutos se hizo famoso por lo que describía junto a sus compañeros. Los canales de televisión informaban en directo sobre su descubrimiento.
Tras la llamada, carros de Carabineros y de la PDI se tomaron el estadio. Poco a poco familiares de detenidos desaparecidos llegaron al estadio. Muy seguro, el carpintero insistía ante las cámaras que el hueso era humano. «No creo que sea de animal, por el color, la forma», comentaba. Mientras, la policía trabajaba. Un hombre incluso llegó con un ramo de flores al lugar que fuera centro de detención.
Pero el impacto por la osamenta terminó a eso de las cuatro de la tarde. El inspector Jimmy Lira, de la PDI, salió del estadio a informar que «se pudo establecer, primeramente, que se trataría de una osamenta de animal». Con tristeza, los familiares comenzaron a retirarse. «Lamentablemente, no correspondía a una osamenta humana», dijo Lorena Pizarro, de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos.
Ya en la noche, el trabajador que hizo el hallazgo, dijo a Radio Cooperativa, que lo habían despedido.
Lamentablemente no corresponde a una osamenta humana
Lorena Pizarro.


