Hugo Valencia le hizo un baño de visitas oculto y con sonidos a su departamento

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Quise que se convirtiera en una experiencia, cuenta el periodista

Pidió cerámica verde, papel mural con un estampado en estilo selvático y cielo negro para que fuera más disruptivo.

«Lo más interesante y lo que a mí más me gustó de nuestro departamento es el baño de visitas, que está oculto. Quise que se convirtiera en una experiencia entrar en él», cuenta el periodista Hugo Valencia, tras remodelar por completo la propiedad que compró hace pocos meses con su pareja en la comuna de Providencia.

El comunicador escogió un inmueble de 110 metros cuadrados en un edificio antiguo en la calle Luis Thayer Ojeda. Originalmente tenía tres dormitorios y tres baños, pero ahora tiene dos y una cocina amplia e integrada al living. La pieza de servicio desapareció y el baño de visitas, que estaba justo en la entrada de la vivienda, se mantuvo, pero tomó otra forma. El diseño incorporó una puerta de melamina símil de madera que se mimetiza con la puerta de un gran clóset y una vitrina. Todo parece un muro, pero se trata de tres módulos de 60 centímetros de ancho por 240 de alto. En el centro hay repisas y un zapatero, al costado izquierdo está la puerta del ropero (donde los dueños guardan principalmente ropa de abrigo) y al costado derecho está el acceso al baño. Ninguna puerta tiene manillas.

«No quería que nada se viese. Decidimos en la arquitectura y en el diseño ocultar todo. Además, que ya entrar es una experiencia porque tienes que descubrir primero cuál es la puerta y después cómo abrirla. Es algo que me propuso la empresa que hizo los cambios y me encantó».

También tiene ocultos el refrigerador y el microondas.

«Nos gusta que se vea ordenado», sentencia.

¿Qué tiene de especial el baño?

«La experiencia parte por descubrir que está detrás de un muro. Además, el baño es un universo completamente diferente al resto del departamento, que está decorado en tonos amables y acogedores, acordes sobre todo con la personalidad de mi pareja. En cambio, el baño de visitas está mucho más ligado con mi personalidad, es atrevido, disruptivo, tiene el cielo negro, un papel mural que es como una suerte de selva y cerámica verde. Cuando entras, vives la experiencia completa porque además tiene sonido de animales, de selva».

¿Hay un parlante?

«Sí, lo incorporamos y lo manejamos desde un dispositivo. Cuando vienen visitas, lo prendemos. Sentíamos que esos colores y texturas diferentes también tenían que estar representados auditivamente».

¿De dónde sacó la idea?

«Del baño de un bar en Santiago, tenía este mismo concepto. Hasta el minuto lo han ido a ver unos 20 amigos y para todos es el rincón favorito. El otro rincón que les gusta es el de la cafetería, que también está oculto en la cocina. Presionas un muro en el fondo y aparece. El baño y la cafetería son las vedettes de la casa».

¿Y usted ocupa ese baño?

«¿La verdad? Alucino con él. No hay un día en que no entre, voy a leer un libro, a revisar el celular, cualquier cosa. Ni siquiera lo ocupo como baño, pero es un espacio que te hace salir de la rutina. No quisimos una ambientación así en el baño principal porque ese es de uso diario y en algún minuto nos podía saturar con tanta información».

Cuenta que era importante eliminar manillas, incluso la de la puerta de entrada, donde pusieron cerradura digital.

«Te mueres la cantidad de llaves que he perdido y la plata que he gastado en cerrajeros. Es un gran problema para mí. La cerradura digital se abre con clave, solo hay que recordarla o anotarla en el teléfono. Es muy cómodo», comenta.

A presión

Víctor Fernández, cofundador de A la Obra Remodelaciones, empresa a cargo de la intervención del departamento de Valencia, cuenta que en el diseño se privilegiaron muebles ocultos de almacenamiento para darle más orden al área social.

«La gracia es que la gente no sepa que estás guardando cosas o ropa en esos lugares. Se ve bien y no invade el diseño», destaca.

Los closets y muebles tienen puertas con el sistema tip-on, que reemplaza las manillas.

«Se empuja un poco la puerta, haces un poco de presión hacia adentro y se abre. Por dentro, el baño tiene un pestillo. Se usa de una forma muy fácil. Es un sistema mecánico que dura cerca de dos años, unas 2.000 aperturas, y después hay que cambiarlo. Pero es tan barato (cuesta cerca de $9.500), que no es tema, no te va a doler el bolsillo».

El costo de la remodelación fue de 15 UF el metro cuadrado.

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