Imagen satelital muestra la descomunal cicatriz que dejó el mega incendio

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El fuego dejó una marca de 8.700 hectáreas

Investigador compartió una foto del satéliteLandsat 9 después de los incendios y otra delmismo satélite tomada un año antes. Esa manchaes del porte de todo Viña y Valparaíso, dice RenéGarreaud.

Luego de varios días despejados en la costa, los satélites de observación terrestre, como el Landsat 9 de la Nasa (National Aeronautics and Space Administration) y de la USGS (United States Geological Survey), mostraron la trágica cicatriz que dejó el incendio de Valparaíso, con su secuela de destrucción, muerte y pobreza.

Como dice el académico e investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 de la Universidad de Chile, René Garreaud, una cosa impresionante es lo que se ve en los medios de comunicación sobre la destrucción en una cuadra y, otra, las 8.700 hectáreas miradas desde el satélite.

«La desgracia de esta imagen es que te da este contexto espacial y te das cuenta de que el tamaño de esa mancha es del porte de todo Viña y Valparaíso», dice.

«Por otra parte, muestra a estas ciudades en que hay bosques, vegetación alrededor, y que están expuestas», agrega.

Garreaud considera que 8.700 hectáreas es un incendio grande para la zona de Valparaíso, aunque el 3 de febrero del año pasado, en Santa Juana y Tomé, se quemaron casi 300.000 hectáreas. «Al comparar las fotos satelitales de ambos, uno dice que esto no es tan grande, pero lo desgraciado es que arrasó con buena parte de la ciudad y están los 133 fallecidos y otros desaparecidos», dice.

«Impactante y terrible por donde se mire», reflexiona.

La explicación

Según el doctor en meteorología de la Universidad de Washington, ese día se dieron varios factores. Y dice que en la foto satelital están algunas claves.

«El incendio parte un poquito más al sur del lago Peñuelas. Si bien tiene un ancho, es largo. Va desde esa zona de ignición, cerca de la Ruta 68, bien al sur, y de ahí se propagó por los cerros y llegó hasta casi la altura de Concón. Avanzó unos 20 kilómetros aproximadamente», analiza.

El académico recuerda que ha dicho varias veces que «los incendios ocurren porque alguien los prende y porque hay combustible». Y reitera que «el factor básico para un incendio es que haya una ignición y que acá sabemos que es humana. En otras partes del mundo hay incendios por rayos, pero acá es muy poco frecuente, aunque hay unos pocos en el Biobío».

Agrega que no se sabe en este caso si esa «ignición humana», como la denomina, «fue accidental, intencional o si hubo distintos focos».

Respecto de las condiciones para el incendio, advierte que si bien es zona de plantaciones y de arbustos nativos, la «meteorología también jugó un papel».

«Ese día fue extremo en meteorología. Eso se notó en las temperaturas, que no fueron las máximas-máximas que ha habido. En Rodelillo hicieron como 33 grados y en Jardín Botánico hicieron como 36, pero sospecho que eso ya estaba influido por el incendio. Eso es muy alto. La temperatura baja la humedad y hace que la vegetación esté más propensa a quemarse», menciona como primer factor.

El segundo fueron los vientos. «Tuvimos de 50 y 60 km/h y eso hizo que se propagara tan rápidamente», dice.

Qué debemos hacer

René Garreaud, desde su posición de investigador y académico del (CR)2, tiene algunas consideraciones que pueden tender a buscar soluciones.

Asegura que hay 5.000 mil incendios forestales de distintos tamaños cada temporada en Chile. «Hay un gran espacio para que en lugar de esos 5.000, tengamos 500 o mil, pero ese es un número muy grande y ahí vienen aspectos de prevención, educación, de control», sugiere.

Recuerda que los incendios se producen porque hay ignición, un terreno propenso y una meteorología que a veces juega en contra, aunque esto último no se puede cambiar.
«Lo que sí podemos tener son buenos sistemas de alerta para saber cuándo van a haber olas de calor muy intensas», dice, a pesar de que reconoce que la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) mantiene un buen sistema de avisos, alertas y alarmas. «Pero todavía hay espacio para mejorar», asegura.

«No podemos evitar que esos días de calor ocurran, pero sí podemos pronosticarlos y la gente que tenga que controlar estos incendios esté en alerta roja», explica.

Garreaud menciona que también se producen porque alguien los inicia de forma accidental o, en el peor de los casos, intencionalmente. «Pirómanos y gente loca hay en todas partes, hay que evitar que ellos puedan comprar combustible, por ejemplo, aunque sé que es difícil», menciona.

También menciona el factor paisaje. René Garreaud dice que se debe mejorar y las plantaciones forestales deben tener cortafuegos eficientes y que no estén cerca de las autopistas que sirven para evacuar.

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