Reggie Brown desclasifica acá la rutina de chistes que no alcanzó a terminar
En una conferencia republicana le subieron la música de fondo, le cortaron el micrófono y lo bajaron del escenario. Estoy orgulloso de mi actuación, dice desde EE.UU.
No es fácil hacer humor político y dejar a todos contentos. Reggie Brown, imitador de Obama desde hace dos años y medio, lo comprobó cuando, contratado para actuar en la conferencia del Partido Republicano en Nueva Orleans, el sábado pasado, fue bruscamente sacado del escenario.
Para Reggie (30) todo partió con su parecido natural con Obama. «Mi hermano mayor Laurence me dijo que me parecía a él hace 10 años, porque soy de Chicago, así que lo conocemos desde antes. Luego todos empezaron a decirme cuánto me parecía al presidente, así que comenzamos a desarrollar el personaje y a hacer comedia alrededor de la nación y del mundo», explica desde Estados Unidos. En su rutina, eso sí, sube al columpio a republicanos, demócratas y miembros del Tea Party por igual.
En el evento iba a actuar durante 20 minutos, pero algo lo impidió. «Me contrataron para que fuera e hiciera mi rutina cómica y fui muy motivado», recuerda. Contó chistes sobre los demócratas, que incluyeron la herencia racial de Obama, los líos sexuales de Anthony Weiner y la homosexualidad de alguien más del bando contrario, los demócratas. Hasta ahí todo bien.
Sin embargo, cuando empezó a contar un chiste sobre Michelle Bachmann, una republicana, se acabó todo. «De repente me empezaron a poner la música. Yo pensé que era un problema técnico y que algo estaba pasando con mi power point, así que seguí diciendo mis chistes, pero me cortaron el micrófono y se acercó un caballero y me dijo que se me había acabado el tiempo», apunta Reggie. Aún faltaban tres minutos de show.
«Yo no estaba feliz de que me sacaran», sostiene, aunque hoy agradece la publicidad que ha recibido. «Ahora que esta historia salió a la luz ha estado en un nivel nacional e internacional donde casi todos en Estados Unidos conocen mi nombre y me han visto en las noticias, y también en todo el mundo, como ustedes en Chile y unos amigos en Londres», agrega.
-¿Cree que se pasó de la raya?
-No creo haber cruzado la línea. Soy comediante, fui contratado ahí, así que fui, hice mi trabajo y lo hice bien. No me arrepiento de nada. Defiendo mi trabajo y estoy orgulloso de mi actuación.
-¿Cuáles fueron los chistes que no alcanzó a contar?
-Empecé a contar el de Michelle Bachmann. Dije que la semana pasada Michelle me llamó para decirme que yo era un presidente de un solo periodo, y que eso era mejor que George W. Bush, que era un presidente de una sola sílaba. También iba a hablar sobre Sarah Palin diciendo «miren, cuando fui elegido fui la prueba viviente de que cualquiera en cualquier parte puede ser presidente de los Estados Unidos, y ella es la prueba viviente de que no deberían creer todo lo que digo».
-¿Cómo se prepara para imitar a Obama?
-Ahora me demoro 15 minutos en maquillarme, pero al principio me tomaba más. ¿Lo más complicado? Él es un gran orador, es increíblemente bueno, así que fue difícil adquirir eso. Él puede motivar a un grupo como nadie más, así que tuve que practicar mucho y actuar frente a muchas audiencias, porque es muy articulado y educado.
-¿Qué opina de él?
-Le tengo mucho respeto, es una de las personas más educadas que ha llegado a ser presidente.
-¿Lo conoce en persona?
-No. Casi lo conocí hace dos meses en Los Angeles. Conocí a su mejor amigo, Reggie Love, y el presidente volteó y me saludó. Yo lo saludé de vuelta, pero nada más.


