John Sonntag operó aparatos que caracterizaron las capas de hielo de los polos
«Yo tenía la edad de ustedes cuando entré en el salón de mi colegio y Mike, un amigo mío, fue la primera persona que me contó qué había pasado. El Challenger había explotado», recuerda John Sonntag. Era febrero de 1986 y el transbordador espacial se había desintegrado 72,5 segundos después de despegar desde Cabo Cañaveral. Murieron sus siete tripulantes, entre ellos Christa McAuliffe. «Fue particularmente terrible, porque ella era una profesora. A mi edad yo era muy cercano a mis profesores y sabía muy bien lo que ellos estaban haciendo por mí», recuerda el ingeniero de la NASA. Habla en inglés, frente a un puñado de alumnos de enseñanza media, en la biblioteca de un liceo que en 1993, mediante un concurso entre alumnos, profesores y apoderados, adoptó su nombre actual: el Christa McAuliffe de El Bosque, en el 9730 de la Gran Avenida.
Los jóvenes lo escuchan atentos. Se ríen con sus chistes, señal de que le entienden bastante. «Cuando yo tenía su edad, los nerds eran menospreciados. Eso cambió un poco. Los nerds ahora están en la parte de arriba de la lista. Eso pasa en Estados Unidos y espero que también en Chile. Si te sientes nerd, abraza tu nerdismo», dice.
John Sonntag estudió ingeniería aeroespacial e ingresó a la NASA en 1993, como parte del equipo de Mapeo Topográfico Aéreo (ATM), cuya misión fue caracterizar las capas de hielo de los polos. Aviones P3-B de esta unidad sobrevolaban a baja altura los extremos del planeta, para medir, mediante una batería de instrumentos, la densidad y la temperatura del manto blanco, entre otras variables. Sonntag creó y operó en vuelo varios de ellos.
Los alumnos quieren saber de ciencia y ansían consejos. «Trato particularmente de conocer personas que son diferentes a mí. Eso me ayuda a ser un poco menos mala persona, creo. Tengo todas las fallas que tiene cualquiera, pero creo que podemos controlarlas si tratamos de ver el mundo desde la perspectiva de gente que es distinta a nosotros», reflexiona.
Luego de la reunión en la biblioteca, Sonntag recorre el liceo y explica por qué se define como nerd. «El mundo necesita bateristas, necesita líderes políticos, toda clase de gente, pero también necesita nerds, porque ellos van a resolver los peores problemas que tenemos», advierte.
La Big Band del establecimiento le ofrece un pequeño concierto que incluye «El cóndor pasa» y «Born to be wild». La visita significa mucho para él, debido al nombre de Christa McAuliffe. «Es muy sensible y emocional venir aquí. Tan lejos de casa ella es todavía recordada por lo que hizo y por lo que era. Ojalá conociera a su familia, para contarle acerca de esto», dice.


