The Brain Mirror combina neurociencia, inteligencia artificial y arte interactivo
Aparato incluye un casco con 32 sensores que permite observar la actividad cerebral a cada visitante.
Hasta el 18 de octubre cualquier persona que asista al Mercado Urbano Tobalaba (MUT) puede experimentar The Brain Mirror, una instalación gratuita que permite observar, en tiempo real, cómo reacciona el cerebro frente a estímulos creados por inteligencia artificial. Para participar, basta inscribirse en justanotheraiexhibition.com (https://acortar.link/ElM0L8), elegir horario y asistir como a un museo.
El proyecto busca acercar la neurociencia al público de forma directa. Igal Weitzman, fundador de WISE Innovation Studios, la empresa detrás del proyecto, explica que la experiencia está pensada como una exploración accesible del funcionamiento cerebral. «Al llegar al MUT les vamos a poner un casco para medir sus ondas cerebrales y unos anteojos que son para medir el área focal de los ojos».
Añade que el propósito es observar las reacciones emocionales del público ante distintas piezas. «Vamos a poder mostrarles piezas audiovisuales hechas con inteligencia artificial, las cuales van a ver, y vamos a observar sus reacciones a las distintas temáticas que tenemos en esta muestra».
La máquina
La instalación combina electroencefalografía (EEG), seguimiento ocular e inteligencia artificial. Utiliza un casco con 32 sensores que captan la actividad eléctrica del cerebro, unas gafas de rastreo ocular de alta precisión y un sistema de visualización 3D que proyecta los resultados en pantallas interactivas.
«Es una instalación de varios componentes. Uno son las pantallas, que están conectadas directamente al casco que hace la lectura de las ondas cerebrales. Por otro lado, están los anteojos que hacen las mediciones de hacia dónde estamos mirando», menciona Weitzman. «Las dos pantallas laterales muestran las frecuencias, el cerebro en 3D, cómo se van iluminando las distintas áreas del cerebro», detalla. «Toda esta información es trabajada con una plataforma de inteligencia artificial».
Cada sensor registra las señales cerebrales a 500 muestras por segundo, y la información se procesa con algoritmos que detectan patrones de atención, sorpresa o agrado.
El sicólogo Vicente Soto, magíster en neurociencias cognitivas por la Universiteit van Amsterdam, explica que los datos deben ser procesados para determinar su origen. «Cuando queremos saber de dónde viene la señal, tenemos que hacer cómputos para tratar de estimar cuál es el lugar de donde más probablemente se haya emanado. Esto se llama localización de fuentes en neuroimágenes con electroencefalografía».
El resultado permite observar la activación de distintas zonas mientras la persona interactúa.
En la segunda imagen que acompaña este texto se observa la estimación de generadores neurales y la activación de distintos nodos de la corteza prefrontal frente a un estímulo visual creado por inteligencia artificial. «Vemos en qué instancias se empiezan a activar distintos nodos de la corteza prefrontal frente a la realización de una actividad», explica Soto. El lóbulo frontal aparece destacado en azul para mostrar con claridad la arquitectura de esa estructura en el cerebro.
En The Brain Mirror cualquiera puede enfrentarse a su propio reflejo mental.



