El meteorólogo se desmayó en su casa y lo llevaron a una clínica. Tenía siete cálculos renales
Estuvo 8 días internado y luego quedó con catéter: Tuve un dolor tal que quería pegarle combos a la muralla.
07:53 de este miércoles e Iván Torres (68) es recibido con abrazos en el «Buenos días a todos». Pasó seis semanas fuera y en esta jornada reveló que estuvo complicado de salud por una septicemia provocada por cálculos renales que fueron identificados recién cuando ingresó inconsciente de urgencia a una clínica. «Estuve con compromiso vital, me dijeron los doctores. Me querían hasta intubar», reconoció.
Tras el programa, el meteorólogo revisita lo sucedido: «A mediados de octubre comencé a sentirme un poco mal, no sabía lo que tenía, pero estaba más cansado. Tuve fiebre unos días y se me pasó. Ya después me dolía la espalda, pero no tanto, pensaba que era algún disco gastado, pero se me pasaba poniéndome guatero. Mi problema es que soy muy tolerante al dolor, entonces no lograba identificar porque no me pasó como otras veces hace años, como el 87 que me dieron (cálculos) cuando estuve en la Antártida y después en el 90 y tanto, que es un dolor que comparan con el parto».
Incluso, cuando consultó pensaron que podía ser una bronquitis. «Creo que un médico se equivoca más que un meteorólogo, sólo que nuestros pronósticos son públicos, jajajá», acota Torres.
El 22 de octubre, recuerda que «estuve con muchas tercianas, pero sin fiebre y mi señora me encontró botado inconsciente en el despacho de mi casa. Comenzó a buscar una ambulancia, pero en el Cajón del Maipo no había nada. Mi hijo de 24 (años) volvió a la casa y junto a las más chicas de 19 y 12 me metieron a la camioneta, y me llevaron a la Clínica Bupa Santiago (en La Florida), que es la más cerca que tengo. Mi familia no perdió el control, me ayudaron a sentarme, me decían que tenía toda la ropa mojada a pesar de que no tenía fiebre». Luego, rememora que «me entraron a un box de atención y después no me acuerdo más. Aluciné camino a la clínica y allá, veía gente con vestidos color granate que pasaban por el lado mío, y nos mirábamos».
Una vez en el centro médico, «me dieron antibióticos fuertes, me pusieron oxígeno y me pincharon por todas partes. Comenzaron a hacerme exámenes, escáner y se dieron cuenta de que en el riñón, aparentemente habían cuatro cálculos y una septicemia multiorgánica. Al otro día me hicieron una punción en el riñón porque tenía mucha materia, mucha infección. Estuve mal, un médico me dijo que si no llegaba ahí no pasaba al otro día. Estuve ocho días internado con puros antibióticos para recién operarme el 10 de noviembre, y ahí me sacaron siete cálculos. Eso implicó que tenía heridas en el riñón y quedé con un catéter (para poder orinar). Ni te cuento cómo me dolía cuando iba al baño, un dolor tal que quería pegarle combos a la muralla, pero el doctor me dijo que lamentablemente eso era esperable. El 24 de noviembre en la clínica me sacaron el catéter, y de ahí me he recuperado rápidamente».
¿Cómo está hoy?
«Ahora tiro la talla que estuve en un régimen de prisión domiciliaria porque ni podía salir de la casa, porque a los 20 minutos me daban ganas de ir al baño. Ya estoy súper bien, gracias a Dios, normal, haciendo mis cosas con normalidad. Ahora estoy impecable, bajé ocho kilos que sé que los voy a recuperar, jajajá. Me dijeron que cada vez que tenga un dolor extraño debo ir a consultar. Obviamente, en ese momento en la clínica me asusté pensando en mis hijas más chicas, porque los dos mayores ya son independientes».
Marcelo Marconi, urólogo de UC Christus, explica que los cálculos renales «son sedimentos de los cristales de la orina que en algunas personas se aglomeran en forma de piedrecitas. Se originan por condiciones genéticas o de salud que predisponen a pacientes. Son bastante frecuentes, muchas veces dentro del riñón son asintomáticos, en general no duelen, pero cuando ese cálculo baja por el uréter, que unen el riñón con la vejiga, por donde baja la orina, es común que quede atascado y genere un cólico renal con un dolor descrito como uno de los más intensos y que puede irradiar a otras zonas. Cuando se tapa el riñón, se queda con la orina, eso se puede infectar y hacer una septicemia, cuando se genera una bacteria que se va a la sangre que genera mucha inflamación. Eso puede causar fallas sistémicas: pulmonares, cardíacas, neurológicas, por lo mismo, se debe actuar rápido. Se suele tratar primero la infección, restablecer la función renal y finalmente sacar el cálculo».