Concertación presentó ayer acusación constitucional
Dice además que no hizo nada ilegal, malo ni incorrecto. Van Rysselberghe participó ayer en un seminario en la Cepal.
En la sede de la Cepal, en la impronunciable calle Dag Hammarskjöld de Vitacura, hay un seminario sobre reconstrucción, terremoto y cómo la empresa privada y el sector público pueden convivir en armonía y paz a la hora de poner de pie a un país en el piso. Exponen ahí Ximena Rincón y Jacqueline van Rysselberghe, entre otros nombres importantes.La intendenta de la Octava Región llega antes del mediodía e ingresa por una puerta lateral, para no toparse con nadie desagradable. Se ubica en un asiento en el salón y espera su momento para intervenir. Se habla de reconstrucción, de casas que soporten maremotos y otros aspectos para mejorar la calidad de las construcciones futuras.
A esa misma hora, en el Congreso, varios diputados de la oposición se reúnen en la sala Inés Enríquez de la Cámara Baja para firmar la acusación constitucional contra Van Rysselberghe. Hay hasta bromas subidas de tono entre los parlamentarios, felices de haber hallado argumentos para fundamentar el texto: faltas a la probidad y quebrantamiento del principio de igualdad ante la ley son algunos.
En Santiago ya le toca hablar a Van Rysselberghe, que parece lejana a todo el embrollo que se arma en Valparaíso. Cuenta que el día del terremoto se despertó pensando que el mundo se acababa, «que la tierra se estaba hundiendo. Había un ruido que parecía un choque de trenes».
También explica cómo llegó a la intendencia: «Yo tenía controlada la emergencia en Concepción cuando me solicitan que me haga cargo de la intendencia. Para alguna persona eso podría haber sido un honor, para mí era una cosa tremenda, porque me estaban pidiendo que pusiera todo mi capital político, por el que trabajé durante muchos años, para poder abordar y controlar la emergencia».
Con presencia, con firmeza, Van Rysselberghe termina su exposición alzando la voz. Luego abandona la sala y enfrenta los micrófonos, enterada ya de que la acusación es un hecho consumado. «Estoy tranquila, es una situación difícil y nos habría gustado que no se hubiera presentado, pero tengo la conciencia tranquila», dice.
«Tengo la certeza absoluta de que no he hecho nada malo. No sólo no he hecho nada ilegal, sino además nada incorrecto. Y por lo tanto no me cabe la menor duda de que si los parlamentarios actúan en conciencia, se van a dar cuenta de que no existe ningún sustento técnico. Sí reconozco que debí expresarme de manera distinta», añade sobre su recordado discurso ante los habitantes de la población Aurora de Chile, donde les prometió soluciones habitacionales.
-¿Va a renunciar?
-No he pensado en renunciar, cuento con la confianza del Presidente y me siento orgullosa de pertenecer a su equipo de gobierno


