El director de Avatar: fuego y ceniza, película que está generando millones de dólares en todo el mundo
Asegura que le interesa profundizar en los sentimientos de sus personajes. Estos últimos años, he tenido muchas pérdidas en mi vida personal, confiesa.
Cuando en 1997 «Titanic» recibió 11 premios Oscar incluyendo a mejor guión y mejor director, James Cameron (71) se proclamó «el rey del mundo». Debieron transcurrir 12 años para que el director canadiense mostrara la primera parte de » Avatar» se convirtió en la película más cara y una de las más taquilleras de la historia del cine.
Mientras que en 1996 «Titanic» costó 200 millones de dólares y recaudó por sobre mil millones, «Avatar» fue producida por 300 millones y consiguió 2.300 millones.
Ahora Cameron estrenó la última parte de la trilogía titulada «Avatar: fuego y cenizas», película que ya está obteniendo excelentes críticas y ha conseguido en pocas semanas alcanzar los mil millones.
Muy contento y súper entusiasmado, hablando a cien por hora, Cameron nos explica la génesis de su mega proyecto.
«Siempre me ha fascinado imaginar mundos de fantasía como lo hice con Terminator y Aliens. Además, me encanta tener heroínas fuertes como Ripley en Aliens, Sarah Connor, interpretada por mi ex mujer Linda Hamilton, en Terminator y ahora en Avatar, Zoe Saldana».
A pesar de su apretada agenda profesional, James Cameron ha encontrado tiempo para contraer matrimonio en 5 oportunidades. Primero con la mesera Susan Williams, la inspiración para Sarah Connor. Luego con la productora y guionista Gale Anne Hurd con quien produjo «Terminator».
Poco después se casó con la directora Kathryn Bigelow con quien escribió las películas «Punto de quiebre» y «Strange days». Posteriormente, Cameron contrajo matrimonio con la actriz Linda Hamilton, protagonista de «Terminator». Y finalmente en el año 2000, con otra actriz, Suzy Amis, a quien conoció cuando la dirigió en «Titanic». Cameron tiene tres hijas y dos hijos de sus matrimonios con Hamilton y Amis.
Cameron nació en Ontario, Canadá. Su padre era ingeniero eléctrico y su madre, artista y pintora. Más tarde, la familia se trasladó a vivir California, Estados Unidos.
El director señala que desde niño ya le interesaba la ciencia ficción y la astronomía. Comenzó a escribir cuentos a los 9 años, cuando declaró que él era capaz de hacer una película mejor que «King Kong versus Godzilla».
Era un lector voraz, pero relata que su mayor impacto fue con «2001: Odisea del espacio». La vi diez veces y me inspiró a experimentar con la cámara de 8 mm de mi papá», reconoce.
Luego de graduarse del colegio, Cameron entró a estudiar física durante un año, hasta su primer matrimonio, cuando abandonó los estudios para dedicarse a trabajar de camionero y a fumar marihuana, «pero seguí obsesionado con el cine». Después de ver «Star Wars», en 1977, «decidí que deseaba hacer mis propias películas épicas».
Dejó su trabajo y su mujer, partiendo a Los Angeles a probar suerte con un corto de 12 minutos titulado «Xenogenesis». En 1984 escribió su primer guión, «Terminator», y el resto es historia.
Conocido por ser uno de los directores más difíciles con quien trabajar a raíz de su perfeccionismo, James Cameron es considerado uno de los directores más exitosos de Hollywood.
En Pandora
Muy simpático, carismático y conversador, hay que interrumpir a Cameron o no para de hablar. Describe al primer «Avatar,» como una historia sencilla de amor igual que la del «Titanic», pero en un planeta llamado Pandora.
¿Qué lo inspiró para crear «Fuego y cenizas», la tercera parte de «Avatar»?
«He estado pensando en esta historia por un tiempo. En la primera cinta, establecimos un mundo diferente y mostramos una sencilla historia de amor, porque nuestros ojos estaban enfocados hacia el exterior y en estas nuevas criaturas. En el segundo filme, nos trasladamos a diferentes lugares de ese mundo y la historia se tornó más complicada mientras introducimos personajes nuevos. Y en esta película, pasamos a otro nivel de complejidad, mostrando emociones humanas como el trauma, la pérdida y la pena».
¿Por qué era tan importante mostrar estos sentimientos?
«Porque el cine comercial tiende a alivianar estas emociones. Por ejemplo, después que la esposa muere, el marido parte a vengarse con mucha violencia y todos celebran su actitud violenta durante las próximas 2 horas. No creo que el cine comercial enfoque estos temas de sufrimiento en forma auténtica y honesta. Estos últimos años, he tenido muchas pérdidas en mi vida personal y créame, la pena no desaparece de un día para el otro».
¿Cuál es el mensaje principal de su película?
«Es un mensaje de esperanza, de empatía y de amor. Usted, Yenny, sabe como nuestras películas ya han viajado cruzando barreras alrededor del mundo y estamos orgullosos por ello».
¿Le preocupa que sus películas sean tan caras?
«No, porque mientras más dinero gastamos, más trabajos creamos. Si ve los créditos de la última película, aparecen unas 3.800 personas, algunas de ellas trabajaron durante 4 a 5 años».
-Hoy cada día menos público va al cine, James, la gente prefiere ver las películas vía streaming en sus casas.
«Quizás yo sea un dinosaurio, pero creo que la experiencia teatral es especial, me ha gustado desde que era un niño.
Estoy en esto desde hace 45 años y no voy a cambiar mi modo de ser. Avatar está hecha para ser vista en el cine, es una experiencia visual espectacular y especial. El público que va al cine hoy, anhela ver algo distinto, mirar un banquete para los ojos. Y nosotros llegamos a una audiencia alrededor del mundo con un mensaje positivo que da esperanzas, que dice que valemos algo, a un público desde los 8 a los 80 años».


