No han sido días fáciles para la influencer y modelo Javiera Michelson (23), quien hoy se encuentra viviendo en la casa de sus papás en Las Condes tras su fallido matrimonio con el empresario mexicano Emilio Orozco (41). La pareja puso fin al vínculo en diciembre pasado y desde el 24 de ese mes reside con sus progenitores.
Según comentó en la edición de LUN del sábado 21 de junio, una de las razones por las cuales se separó fue por las diferencias culturales. «Los mexicanos son bastante machistas. Él era muy celoso y me tenía interceptado el correo, mis fotos, mi WhatsApp, Instagram», dijo.
Pero también el lugar donde se estableció le jugó bastante en contra. Luego de vivir en Florida y Cancún (México), la pareja -junto a los hijos de él- se radicaron en mayo del año pasado en el poblado de Littleton, situado a 20 minutos de la ciudad de Denver. Acusó a los hijos de Orozco de hacerle la vida imposible. Y por eso trataba de ser «una buena madrastra» con ellos. Toda esa presión le hizo generar un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) con la limpieza.
A su vez, lamentó que durante el último tiempo su marido la restringió mucho económicamente (no le daba dinero).
Todo eso fue deteriorando el vínculo. «Me sentía ahogada y prisionera. Eso fue desgastando la relación». Alcanzaron a estar casados solo seis meses y hoy Michelson busca paz y tranquilidad.
Vivió muchos años en Miami, ¿por qué no fue opción volver a este destino?
«La verdad es que estaba con harta penita por todo lo que me ocurrió. Fue un momento muy duro y difícil. Necesitaba estar con mi familia y mis amigos. En Littleton sentía que estaba muy aislada de un entorno seguro. Si bien en Miami tengo a muchos amigos, no está mi familia. Y en ese momento lo que más necesité fue estar cerca de ellos. Por eso elegí volver al país. Además, los extrañaba un montón».
¿Cómo ha sido volver a vivir con ellos?
«Ha sido un cambio drástico esto de vivir con tu pareja a vivir nuevamente con tus papás. Yo me fui con 19 años de la casa, pero la verdad es que necesitaba de su compañía. Tengo su apoyo y el de mis amigos. También me he reconectado muchísimo con antiguas amistades. Y eso me tiene muy contenta».
¿La convivencia va bien?
«Mis papás están un poco más encima de lo que estaba acostumbrada. Igual no salgo mucho. Soy de estar mucho en casa, por eso es que no tenemos problemas ni nada. Nos llevamos súper bien. Además, por ahora me están conteniendo y acompañando en todo este proceso».
¿Y el volver al país?
«La verdad es que me costó adaptarme. Siento que en esos dos años que me fui Chile cambió bastante. El país está muy distinto. Lo veo mucho más peligroso».
¿Cuáles son sus siguientes pasos?
«Más adelante me gustaría ir a vivir sola. Quizás a alguna comuna como Las Condes o Vitacura, que son barrios más lindos. La idea sería radicarme por el sector oriente. Más que nada por un tema de seguridad (y también por estar cerca de su familia). Antes no se veían tantos portonazos. Encuentro que ahora está todo más peligroso».
¿Fue muy difícil vivir en Littleton?
«Me gustaría ver cualquier cosa que haya pasado en mi vida buena o mala como un aprendizaje. No fue terrible. Sí era difícil que por ejemplo un supermercado me quedara a 20 minutos. También no había muchas calles peatonales: eran todas autopistas. Sentía que todo quedaba lejos, pero el lugar donde me estaba quedando era hermoso. En la casa se veían venados, conejos y distintos animales. Era como un bosque».
¿El aislamiento fue lo que la afectó?
«Claro, lo que me afectó fue el hecho de sentir que vivía como alejada. Cualquier persona que esté sola puede sentirse así. O sea, yo desarrollé un TOC y jamás en mi vida me había pasado. De hecho, siempre fui muy desordenada. Por eso contraer esto de estar obsesiva con el orden fue muy loco».
¿Qué hacía en sus tiempos libres?
«Veía películas, series, estudiaba mucho y aprendí a tocar el piano».
¿En qué está ahora?
«Estoy terminando la carrera de Administración de Empresas y trabajo mucho creando contenido en redes sociales con hoteles y casinos. También estoy haciendo el programa «Entérate» con mi hermana Ignacia Michelson».