Abogado califica de autogol de la expresidenta el acuerdo internacional sin informar a Kast
Analista político plantea que la estrategia del gobierno debilitó el apoyo transversal a Bachelet.
«No existe una obligación patriótica de ayudarla ni que su causa tenga que ser necesariamente la de todos los chilenos, como se ha pretendido presentar desde el actual gobierno», dice el abogado y analista político Jorge Schaulsohn sobre las complejidades que rodean la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU.
La postulación de la expresidenta, anunciada por Gabriel Boric con el respaldo de México y Brasil, no solo abrió un debate sobre el rol internacional de Chile, sino que también tensionó a la derecha que se prepara para asumir el gobierno. José Antonio Kast, actual presidente electo, señaló que «lo que no queremos es que un gobierno saliente deje amarrados los destinos del país», posición similar a figuras como Johannes Kaiser, presidente del Partido Nacional Libertario (PNL), que han manifestado un abierto rechazo, instalando un dilema político que mezcla proyección internacional, identidad ideológica y gobernabilidad.
«Cuesta arriba»
Para Schaulsohn, la candidatura de Bachelet «está muy cuesta arriba porque, para empezar, en el país no hay un acuerdo, un consenso unánime» y hay «grupos políticos que están decididamente en contra de su candidatura, y eso la debilita».
Y agrega: «El sistema de elección va a depender mucho de Estados Unidos, y Estados Unidos no tiene ninguna simpatía por lo que Michelle Bachelet representa. También creo que ella se hizo un gran autogol al haber permitido que el gobierno, de manera secreta, llegara a un acuerdo con Brasil y con México sin avisarle al presidente electo, dejándolo en una situación bastante comprometida, lo que está debilitando la voluntad de Kast de brindarle su apoyo», plantea el expresidente del PPD. «Esta es una prioridad del gobierno de Boric porque tiene un valor simbólico. A la derecha que ganó la elección, no le importa que Bachelet sea secretaria general de las Naciones Unidas. Más bien prefieren que no lo sea», asegura.
¿Por qué Kaiser y Kast rechazan apoyar a Bachelet en la ONU?
«Cuando alguien interviene en política y participa en procesos electorales apoyando determinadas opciones, aparece en la franja electoral de un sector político y eso crea resentimiento y anticuerpos en el sector opuesto, y para un sector de la derecha, que la ve como la líder indiscutible de la izquierda, existe la percepción de que va a adquirir un poder y que tendrá la capacidad de utilizar un púlpito como la Secretaría General de la ONU, que incluso podría ser como la conciencia crítica del gobierno de Kast. Eso también hace que su candidatura no aparezca como algo obvio que todo Chile tiene que ponerse de pie y apoyar, porque está atravesada por su papel muy importante, muy destacado y muy reciente en la contingencia política».
¿Qué representa Bachelet para esa derecha?
«Bachelet significa el Apruebo. Bachelet significa la Constitución de la Convención. Ella participó incluso en la franja. Bachelet significa la reforma tributaria del exministro de Hacienda, (Alberto) Arenas. Significa muchas cosas que para la derecha son negativas. Y, sobre todo, la ven como la líder de la izquierda chilena. Además, la ven como la gestora de la unidad con el Partido Comunista. O sea, Bachelet es como un anatema para la derecha radical, vamos a decirlo de alguna manera. No para todos, pero sí para la mayoría. La mirada de Chile Vamos, o lo que queda de él, es distinta, a pesar de que la UDI ya le pidió a Kast que no la apoye».
¿Qué opina de las críticas de Kaiser contra Bachelet, como la acusación sobre migración haitiana y la ONU? ¿Tiene sustento?
«Creo que el rol de Kaiser en este momento es hacer que, aunque él no lo piense así, Kast prácticamente parezca un socialdemócrata. Está en una postura muy extrema y además enfrenta problemas internos, porque el hecho de haberse marginado del gobierno le ha generado dificultades. Veo al partido de Kaiser un poco como el PDG de la derecha. No se les puede tomar muy en serio, a pesar de que tienen votación en el Congreso. Están en un extremo muy absoluto, incluso comparado con sus pares internacionales que comparten su misma filosofía. Desde el punto de vista de Kast, en términos de su perfil, eso es una bendición, pero le va a generar problemas políticos».
¿Chile gana algo concreto si Bachelet llega a ese cargo?
«La ambición de Bachelet es enteramente legítima. La idea de que sería la primera mujer en ocupar el cargo es significativa, además de la culminación de una carrera política meteórica que la llevó en dos oportunidades a ser presidenta de Chile. Pero eso no significa que exista una obligación de apoyarla. Es perfectamente lícito decir en Chile que su candidatura no es un tema de Estado, salvo en cuanto es, hasta ahora, la postura oficial del gobierno. No hay absolutamente ningún interés estratégico que esté en juego. O sea, desde el punto de vista de Chile, su proyección y sus intereses, no pasa nada si no es secretaria general de la ONU».
«Es perfectamente lícito decir en Chile que su candidatura no es un tema de Estado», Jorge Schaulsohn