Anitsic Aciares, hoy de 23 años, recibió ayuda porque su madre mandó una carta a La Moneda
En ese entonces llegaban entre 300 a 500 cartas diarias, recuerda funcionaria encargada de la correspondencia presidencial.
Anitsic Aciares, mejor conocida como Anny, es una publicista de 23 años que se especializa en contenidos digitales de lifestyle y vive en Macul. La joven sorprendió a sus seguidores en Instagram cuando contó que el expresidente Sebastián Piñera la ayudó con su tratamiento dental cuando ella era una niña. Todo surgió a raíz de una carta dirigida al mandatario, que escribió su madre cuando Anny tenía entre 11 o 12 años, por recomendación de una vecina.
«Yo tenía una ensalada en los dientes, los definitivos estaban saliendo hacia arriba. Si no hacíamos algo iba a tener problemas a la mandíbula y generar caries a medida que siguiera creciendo», asegura la joven.
El tema era que la familia no contaba con el dinero para el tratamiento dental.
«Mi papá era vendedor, mi mamá era ama de casa y la verdad es que no alcanzaba el dinero. Recuerdo que la municipalidad nos ayudaba con cajas de mercadería a veces y teníamos que tocar puertas porque había muchas deudas y problemas familiares. Y había una hija que llegaba del colegio y decía: Oye, ¿sabes qué? me molestan por mis dientes».
El tratamiento costaba entre $1.500.000 a $2.000.000 y en el consultorio había que esperar meses para una atención dental, recuerda.
Dos meses y medio después de enviar la carta, su madre recibió respuesta desde La Moneda.
«Ese día llegó un auto negro a la casa y donde vivíamos era raro ver que un auto de ese tipo nos estaba buscando. Mi mamá me comentaba que, tras estacionarse, se bajó una persona, tocó la puerta y preguntó por ella. La hizo firmar el recibo del documento», relata.
La publicista aclara que ella se enteró de que el expresidente Piñera le había costeado su tratamiento dental años después.
«Supe cuando ya tenía los brackets. Pasaron como tres años y una vez mi mamá me preguntó: ¿Tú sabes quién te pagó los brackets? En ese momento me contó la historia», recuerda.
Tras publicar su video, muchos usuarios le compartieron sus experiencias.
«Me escribieron diciendo que, por ejemplo, los Luksic les ayudaron a pagar la universidad o que la expresidenta Michelle Bachelet había ayudado a alguien con el pago de su título universitario. Creo que era normal mandar cartas a los presidentes para pedir ayuda en algún tema en específico», comenta.
Quién lee las cartas
Jeanne Croocker, administradora pública y Coordinadora de Audiencias Presidenciales durante el primer gobierno de Sebastián Piñera, explicó que es la Dirección de Gestión Ciudadana de Presidencia el organismo encargado de recibir la correspondencia.
«En ese entonces eran muchas las cartas físicas que llegaban, o sea, entre 300 y 500 cartas diarias. Teníamos que hacer turnos los sábados y domingos para sacar el rezago y el presidente era muy exigente, nos pedía que respondiéramos todas», recuerda Croocker.
En cuanto a la solicitud que hizo la mamá de Anny, dice que lo más probable es que haya existido un convenio con algún servicio de salud.
«Cada caso se deriva al ministerio correspondiente. Es difícil que Piñera haya sacado de su bolsillo, porque eso no se puede hacer», apunta.
La ayuda que recibió consistió en el pago de la instalación de brackets y los tres primeros controles.
Cada mes debía ir a hacerse ajustes y cada sesión costaba entre $35.000 a $40.000.
Algo mucho más costeable que $1.500.000″, comenta.
Croocker comentó la publicación de Anny en Instagram y la ella le agradece: «Es obvio que el presidente Piñera no leía todas estas solicitudes de ayuda, había un equipo detrás que coordinaba todo. A ese equipo les doy las gracias por la labor que hacen», afirma.


