Domingo Albornoz pasó a la justicia militar
Los doctores determinaron un etilismo agudo del detenido, dijo mayor de la Tercera Comisaría de esa ciudad.
Eran las ocho de la noche del domingo y de pronto las personas que caminaban por el centro de Talca se dieron cuenta de que un hombre zigzagueaba por Cuatro Norte y por la Alameda de esa ciudad. Andaba borracho.
El hecho fue denunciado a Carabineros y los funcionarios de la Tercera Comisaría de la ciudad llegaron apenas algunos minutos después, para llevarlo a la unidad, a esperar a que se le pasara la mona.
Algo reclamó el hombre, quien incluso se dio el tiempo de vociferar a viva voz su nombre y su cargo: se trataba de Domingo Antonio Albornoz Abarca, el mismísimo juez de garantía de San Javier.
En un momento de furia, el funcionario del Poder Judicial se paró y golpeó con un certero puñetazo en la cara a uno de los policías que lo resguardaba.
«Esta persona fue denunciada por ir en estado de ebriedad en la calle. Una oficial de esta unidad le habló y le pidió que se identificara, pero la persona se molestó, por lo que fue trasladada a la comisaría. Ya acá se ofuscó demasiado y se salió de sus casillas, agrediendo a un carabinero», cuenta el mayor de la Tercera Comisaría de Talca Benjamín Piva.
Pese a la agresión, Albornoz quedó en libertad, luego de que la institución se comunicara con el fiscal militar. «Se le constataron las lesiones en el Hospital Regional y en ese examen los doctores determinaron un etilismo agudo del detenido», asegura Piva.
El teniente coronel Ricardo Herrera, fiscal militar de la zona, explicó que, de confirmarse el hecho, el magistrado arriesga entre 61 y 541 días de presidio, por maltrato de obra a carabinero.
«La supuesta víctima y otros testigos ya declararon hoy y en caso de tomarle testimonio al funcionario judicial, se debe realizar un procedimiento especial. Él debe fijar su domicilio para los efectos de ir a tomarle declaración», explica Herrera.
El juez ya tenía una sanción de la Corte Suprema, de cuatro meses de suspensión, por sacar de su juzgado con un gendarme a un fiscal enviado por un alto tribunal.


