Voleibolista revela los secretos de su doble militancia
Es jugadora de voley piso desde los 12 años, pero se cambió a playa este año y fue llamada a la Roja hace tres semanas.
Con una sorpresiva incorporación de último momento, la selección de vóleibol playa enfrentará este fin de semana el Sudamericano en la medialuna de Rancagua. Karen Santander se unió recién hace tres semanas al equipo, gracias a su buen momento en arena, ya que sorprendió por su rápida adaptación. Ella viene de jugar en modalidad piso, con un agregado especial: este año vistió la camiseta azul del cuadro estudiantil de la Universidad de Chile y la blanca de Colo Colo en la liga profesional.
Tras doce años de práctica en equipos de seis jugadoras, la joven de 24 años deslumbró en la última fecha de las duplas en San Felipe, donde consiguió el segundo lugar con Gabriela Copier, disputando ambas su primera final en el circuito nacional.
«Es primera vez que jugaré un Sudamericano. Yo jugué piso todo este tiempo y volví a jugar playa, ingresé a la selección hace tres semanas, aproximadamente, y coincidió con los buenos resultados de las fechas de la Liga Nacional de playa. En la etapa de Santo Domingo nos fue súper bien, por lo que nos vieron y me llamaron. Salimos terceras con mi dupla. Me tiene muy feliz. Ya venía de un momento de mucha competencia, de alto rendimiento con el Colo. Eso me ayudó a no ponerme tan ansiosa frente a esto. Ahora solo a entrenar y prepararse. Siempre será un orgullo y una felicidad, es un desafío personal y deportivo. Me pilla por sorpresa», cuenta Santander.
Proveniente de la cuarta región, arribó a Valparaíso para comenzar su vida estudiantil, donde jugó por Full Volley. Después se cambió a la Universidad de Chile para hacerla su casa estudiantil en la facultad de odontología y vestir su camiseta deportiva hasta el día de hoy. Su mayor sorpresa llegó, después de pasar por club Murano y Tucumán en la liga A1 de Argentina, al fichar por el club Colo Colo de la Liga Nacional de vóleibol, al mismo tiempo que defendía a la U.
Imagino que los comentarios por jugar por ambos equipos son inevitables, ¿cómo los gestiona, Karen?
«Jajajá. Sí, siempre me preguntan cosas, pero no se me hace extraño, porque son dos instituciones distintas conceptualmente. Una es la casa de estudio, donde vivo prácticamente, y la otra es el club al que pertenezco. De hecho, han bromeado mucho con eso de jugar a dos bandos, jajajá. Me lo tomo con humor».
Dado que estudia ahí seguirá en la U, pero ¿seguirá en las albas?
«En estos momentos estoy super focalizada en la selección, así que no he pensado en otras cosas».
¿Cómo le va en la odontología?
«Estoy en cuarto año ya. Me quedan dos años aún, pero estoy súper feliz. Tengo un grupo de amigos que me ha apañado mucho en esto, me pasan las transcripciones y los audios de las clases, me han ayudado mucho a estudiar. Sin ellos no me hubiera ido tan bien en la U. Son como ocho, los quiero mucho. Me siento bien, me gusta, siento que tengo dedos para el piano, me va super bien en las prácticas. Ahora lo teórico no tanto, porque requiere más tiempo de estudio, pero se logra. Ya entré a clínica y quiero entrar a cirugía maxilofacial. Es de las especialidades más difíciles y largas. Me gusta».
¿Le da nervios su primer Sudamericano?
«No me siento nerviosa. Sí muy feliz, pero igual un poco ansiosa. Dado que he competido tanto, ya reconozco que justo en los momentos previos a los partidos es cuando me llegan los nervios. Con mi dupla nos conocemos hace años, porque ambas somos de la cuarta región. Jugamos un par de ligas juntas».


