Joaquín González Moore pasó ocho meses internado. De ellos, uno en coma
Esto fue una piedra en el camino, ahora hay que levantarse y seguir adelante, dice Joaquín.
Ocho meses atrás, Joaquín González Moore, de 24 años y bombero de la 18ª Compañía de Vitacura, sufrió quemaduras en aproximadamente el 70% de su cuerpo mientras atendía una emergencia que tenía a dos viviendas en llamas en la comuna de Las Condes.
Esta semana, tras 240 días de hospitalización y recuperación en el Hospital de la Mutual de Seguridad, Joaquín recibió el alta médica y pudo finalmente regresar a su hogar junto a su familia.
Joaquín trabajaba como guardaparques en la comuna de Lo Barnechea y pertenece al Cuerpo de Bomberos desde hace más de 10 años. Comenzó en la Unidad Juvenil a los trece años.
Su motivación para unirse a la institución proviene de la influencia de algunos tíos y primos que también son bomberos, e incluso hoy en día sus hermanos forman parte de la misma.
El accidente
Fue el 17 de diciembre del 2023, día de las votaciones por el plebiscito constitucional, el día del accidente. Joaquín -relata- votó a la hora del almuerzo y luego fue al cuartel. Mientras ordenaba sus pertenencias y preparaba su uniforme, se desencadenó la emergencia.
¿De qué se trataba el llamado?
«Al principio no estaba asignado para el camión que iría, pero me puse el uniforme por si acaso. Luego dijeron que se estaban quemando unas casas, que la emergencia era complicada y yo estaba listo para hacer mi trabajo. Quería ayudar».
¿Qué misión se le asignó?
«Nos pidieron apoyar con la ventilación del techo, quitar las barras para que el fuego o el humo acumulado salieran, y así facilitar el trabajo de los compañeros que estaban abajo. Yo fui el primero en subir y mi compañero me apoyó con la escalera».
¿Y qué pasó después, Joaquín?
«Crucé la escalera al otro lado para apoyarme, pero cuando colocaron otra escala en el otro extremo, el techo cedió y caí. Sentí un calor intenso, pero mis ganas de vivir eran enormes. Todo se silenció y sólo escuchaba las llamas. Sabía que esto podía pasar y estaba entrenado para enfrentarlo. Mantuve la calma, solo pensaba que no podía morir.»
¿Cómo logró salir?
«Gracias a mis compañeros. Ellos posicionaron la escalera con sus propias manos hacia abajo. Esa fue mi ancla para salir, me aferré a ella y empecé a subir por mi cuenta. Al salir, parte de mi traje estaba en llamas, y un vecino que tenía una manguera nos empapó a todos los que estábamos afectados».
La recuperación
Joaquín fue trasladado a la Clínica Alemana, donde pasó la noche. Al día siguiente, informaron a su familia que ya estaba autorizado para ser atendido en el Hospital de la Mutual de Seguridad. El bombero estuvo casi un mes y medio en coma, y en abril de este año dejó la Unidad de Cuidados Intensivos de Quemados para pasar a la Unidad de Cuidados Intermedios.
¿Cómo fue la recuperación?
«No recuerdo mucho, pero los primeros meses eran de curaciones todos los días, me cambiaban el apósito y los vendajes. Me bañaban y limpiaban bien para evitar infecciones en las heridas. Había mucha gente de diferentes áreas de la Mutual trabajando conmigo. Tuve varias complicaciones durante el proceso; en distintas ocasiones estuve en pabellones, algunos coordinados y otros de urgencia».
No lo dejaron nunca solo.
«Mi familia y compañeros de bomberos estuvieron siempre ahí. Eso fue fundamental en el proceso, nunca me dejaron sólo. Incluso mi hermano me trajo una hermosa noticia, que él iba a ser papá. Me enteré ahí. Todos los días me iban a ver».
¿Cómo lo llevaba emocionalmente?
«Lo más difícil fue, quizás, en un comienzo, mirarme y no poder moverme. Tenía contenciones por las heridas y mi cuerpo era distinto en ese momento: mirarme y aceptar que estaba en esa situación. Pero al mismo tiempo agradecía estar vivo. Salí de un infierno, una situación crítica para un bombero, y acá estoy, vivo».
El bombero
El día que recibió el alta, Joaquín salió por el pasillo en medio de saludos, muestras de cariño y respeto de los profesionales que lo acompañaron durante estos ocho meses. Afuera lo esperaban sus compañeros de la estación y sus familiares.
Lo tratan como un héroe, Joaquín.
«Es algo impagable. Creo que todos mis compañeros lo son también. Ese día todos fueron héroes para salvar las casas de las personas. Pero es nuestro trabajo y vocación. Nos preparamos para dar el mejor servicio posible a la comunidad».
Y ahora, ¿qué viene?
«Quiero volver. En un inicio tenía susto de regresar, por el trauma, pero quiero salir de ahí. Ser bombero es algo que me apasiona. El día de mañana, cuando esté al ciento por ciento, quiero volver a subirme al camión y ayudar a las personas; quiero estar activo para la comunidad. También volveré a mi trabajo como guardaparques, me tienen el puesto guardado».
Volverá a la vida que conocía.
«Sí, totalmente. Esto fue una piedra en el camino, ahora hay que levantarse y seguir adelante. En este proceso, cada día que pasa es un día más ganado».



