Ex empleada ganó juicio laboral y aún no la indemnizan
José Antonio Aravena, hermano del dueño, dice que no estamos dispuestos a perder ese negocio.
Sandra Mesías Tolosa tiene la voz aguardentosa que no se merecen los 42 años que profesa tener. Prefiere evitar las fotos «por vergüenza» y para no exponer las huellas que la noche he dejado en su piel.
Desde el 2005 que no trabaja en la bohemia, pero durante 15 años lo hizo en interminables dobles jornadas. Partía a las 14 horas en el cabaret Mon Bijou, terminaba a las 22 y a esa hora comenzaba su turno en el Oliver, otro night club, hasta las 5 AM. «Perdí toda mi juventud por ese trabajo», acusa. Ambos locales son propiedad de la familia Aravena, los mismos dueños del Passapoga.
Por eso, cuando le dijeron que debía irse y buscar otro trabajo, ella decidió demandarlos, aun sin haber tenido contrato laboral ni ligazón formal con su empleador, por negarse a pagar los 15 años de servicio que la mujer le entregó a la noche. Y ganó el juicio.
Según un fallo de abril de 2009 del Sexto Juzgado laboral de Santiago, su empleador debe pagarle a Sandra 28 millones de pesos por concepto de indemnización, por el despido, vacaciones proporcionales y otros.
«Pero como se han negado a pagar, irán a remate el 2 de junio al mediodía en oficinas del mismo juzgado», explica la abogada de Mesías, Marcela Vásquez.
Pero por un tema de avalúos, el que irá a remate será justamente el Passapoga, ubicado en Providencia 1100.
Según la abogada, lo único que frenaría la operación sería «que la empresa pague».
José Antonio Aravena, cuyo hermano José Ignacio ostenta la propiedad del tradicional cabaret, dice que todo ha sido un lamentable descuido. «Hay que pagar sí o sí, porque en ningún caso vamos a dejar que rematen este negocio. Al final, esto lo vamos a recordar como una anécdota, como del día que estuvo a punto de ser rematado el Passapoga», cuenta.
Sandra Mesías, que ahora tiene su propio café con piernas, dice que ya está más tranquila, «pero hasta que no paguen, no podré dormir bien».
Ya hay uno de luto
Juan Carlos Avatte, habitué del tradicional local de Avenida Providencia, mira con nostalgia cómo se han ido perdiendo los lugares de antaño. «Sería una pérdida, además que se vaya el Passapoga. Una pérdida para toda la bohemia y los que gustan de ver mujeres bonitas. Como yo».
-Apúrese, no le vayan a cerrar el local.
-Jajajá, pero si yo no voy tanto.


