El proyecto causó polémica en el año 2000, instalada en pleno centro
Las personas en Taller 1 podrán experimentar y recorrer la casa por dos minutos.
La bien conocida Casa de Vidrio de la intervención artística «Nautilus», que dio mucho de qué hablar en el verano de 2000, abrió sus puertas al público por primera vez este fin de semana para celebrar el Día de los Patrimonios.La actividad «Al desnudo, entre lo público y lo privado», que incluye el recorrido de la Casa de Vidrio, se desarrolla en Taller 1, un espacio patrimonial que albergó las oficinas de la Revista Paula y el taller experimental Cuerpos Pintados, ubicado en General Salvo 20, en Providencia.
«Estuvimos pensando mucho en cómo mostrarla; es un tema delicado ya que fue muy polémico. Es por eso que quisimos que este espacio privado se abra al público, que puedan ingresar y recorrer la Casa de Vidrio. Esa era la mejor forma de exhibirla, no queríamos hacer la intervención anterior, pero tampoco dejar de lado el homenaje a la misma», explica Pedro Larraín, trabajador en la administración de Taller 1.
La obra Nautilus podrá ser recorrida hasta este domingo 26, desde las 10.00 horas hasta las 17.30, y cada persona podrá conocerla e interactuar con ella de forma individual durante dos minutos. Las inscripciones se realizan por orden de llegada en el mismo lugar, con una capacidad máxima de 150 personas diarias.
Ivanna (33) visitó Taller 1 para conocer la Casa de Vidrio: «Me pareció muy interesante que estuviera abierta al público y recordar cuando fue noticia hace muchos años. Poder experimentar cómo vivía la actriz te hace ver que realmente estaba expuesta, más aún en una época en la que una mujer era mucho más sexualizada».
El escándalo de 2000
El proyecto de Arturo Torres y Jorge Christie, titulado «Nautilus: la nueva casa transparente para armar en su lote suburbano», se exhibió en Santiago del 22 de enero al 7 de febrero de 2000. La propuesta desafiaba los límites de la intimidad y llevaba la vida cotidiana al espacio público.
La obra, financiada por Fondart, fue diseñada para que una mujer, la actriz Daniella Tobar, viviera durante un mes en un espacio completamente transparente. Para el segundo día de la exposición, una multitud, en su mayoría hombres, se congregó afuera de la casa gritando que querían verla desnuda, lo que subrayó las controversias y desafíos de la propuesta. El proyecto fue portada de diarios a nivel nacional y cubierto por los noticieros, convirtiéndose en una de las noticias que marcó el verano de 2000.
Paulina (37) visitó la obra junto a sus dos hijos de dos y cuatro años, pero ellos no saben el pasado de la Casa de Vidrio. «Me pareció muy entretenida esta oportunidad de traerlos. Cuando sean más grandes les explicaré el contexto y toda la conmoción que causó. En su momento yo la vi por la tele, pero estar dentro de ella es otra cosa», contó.


