Su traslado tuvo una pausa por hallazgo arqueológico, pero este fin de semana terminó la operación
Jefe del proyecto dice que no sufrió daños: Cada cierto tramo se tomaban niveles y se verificaba la geometría de la estructura.
Con éxito finalizó este fin de semana el traslado de la Casona Lopetegui Mena de Valdivia, edificada en 1860, que tiene 508,89 metros cuadrados construidos, con dos pisos y una mansarda, y un peso de 180 toneladas. Se movió de su dirección original, General Lagos 891, porque por ahí pasará una calle que llevará al nuevo Puente Cochrane, obra que busca conectar la ciudad con Isla Teja.
Como no se podía demoler, el inmueble declarado Conservación Histórica fue movido al estilo de una minga unos metros hacia el norte. Debió pasar por detrás de su vecina, la Casa Da Bove. Las dos serán parte del Parque Jardín Los Canelos, que estará destinado a ser un espacio público de encuentro para los valdivianos y los turistas que visitan la Región de Los Ríos.
La maniobra fue en forma de «U». La primera etapa fue mover la casona hacia atrás unos 20 metros, luego 40 metros hacia la dirección de destino y otros 20 metros para su ubicación hacia la calle General Lagos. Esos movimientos se realizaron durante toda la semana recién pasada.
«Le instalamos un chasis metálico para darle el sostén a la casa, tras separarla de su fundición, y la levantamos con 16 gatas hidráulicas de una sola vez. Se instalaron fundaciones en todo el recorrido con rieles que permitieron que se moviera la casa por una especie de patines que le instalamos», dice Robinson Cartes, coordinador del proyecto Puente Cochrane y fiscalizador técnico del traslado de la casona.
El profesional explica que la casona se tiró con un sistema hidráulico que funciona con unas máquinas llamadas Tirfor. Estas herramientas, que actúan en forma mecánica, realizaron el desplazamiento del inmueble por acumulación de energía.
Los primeros movimientos se efectuaron a mediados de febrero de este año, pero en el terreno donde se emplazaría la casona se hallaron restos arqueológicos, por lo que la tarea se prolongó el traslado más de lo presupuestado.
«Habíamos avanzado unos 60 metros y tuvimos que esperar el pronunciamiento del Consejo de Monumentos para poder liberar la zona donde se había hecho la excavación arqueológica, que era el destino final de la casona», cuenta Cartes.
¿El atraso, entonces, no fue por complicaciones en el traslado?
«No, para nada. Se demoró porque después de recibir la aprobación del Consejo de Monumentos, tras rescatar el material arqueológico, tuvimos que mejorar el terreno para hacer las fundaciones definitivas e instalar la casona en su destino final.
Sin este hallazgo arqueológico, la casona hubiese estado instalada hace rato.
«Sí, en marzo hubiésemos tenido la casona instalada. Creo que de todos modos no nos retrasó tanto, el trámite fue rápido».
¿Sufrió daños la casona por el traslado?
«No, para nada. Cada cierto tramo se paraba el tiraje de la casa, se tomaban niveles y se verificaba la geometría de la estructura. En ningún momento se deformó y no sufrió ningún tipo de daño».
¿Cuándo se podrá visitar?
«Estamos trabajando en las bases de licitación de la restauración de las Casona Lopetegui y también de la Casa Da Bove. Creemos que el próximo año se trabajará en la restauración y en 2026 ya se podrían visitar».
¿Cuál es la nueva dirección de la Casona Lopetegui?
«La antigua dirección era General Lagos 891 y ahora estamos en el proceso de permiso de edificación en la Dirección de Obras Municipales para obtener ese dato, pero a priori la nueva dirección más al norte sería General Lagos 865».
Al traslado de la casona se dedicaron 45 personas y significó una inversión de $1.400.000.000 para el Estado.
«Es muy importante haber llevado adelante este proceso. En cualquier otra situación, quizás, la casona se habría derrumbado, pero este es un inmueble patrimonial, parte de la historia de Valdivia, con más de un siglo de existencia y que está declarado como inmueble de Conservación Histórica en el plano regulador. Por eso se toma la decisión de hacer esta minga moderna, porque así estamos construyendo ciudades que no olvidan su historia y que al mismo tiempo le dan paso al futuro. Hay que destacar la calidad técnica y el alto estándar de los profesionales del Minvu que llevaron adelante esta labor», dijo Carlos Montes, ministro de Vivienda y Urbanismo.


