Presidentes de ambos clubes se echan la culpa por los incidentes
Corresponde una sanción al club chileno y liberación de responsabilidad de Independiente, dijo Néstor Grindetti. Laresponsabilidad es del club organizador, no pusimos a la gente donde estaba, no tuvimos que ver con el dispositivo de seguridad, afirmó Michael Clark.
En las manos de los órganos disciplinarios de la Conmebol quedó la suerte de Universidad de Chile e Independiente, luego de que el partido de vuelta entre ambos, que iba 1-1 hasta el minuto 3 del segundo tiempo (resultado que clasificaba a los azules), fuera cancelado.
La cancelación significa la interrupción definitiva del encuentro. No se continuará, ni se reanudará.
«Teniendo en cuenta que se ha cumplido con lo establecido en el Manual de Clubes para situaciones similares, sin que la situación se haya subsanado, se procede a la cancelación del partido y el caso será derivado a los Órganos Judiciales de la Conmebol para futuras determinaciones. Toda la información de los hechos ocurridos dentro y fuera del estadio será enviado a la Comisión Disciplinaria de la Confederación Sudamericana de Fútbol», dice el informe oficial de la organización, firmado por Fred Nantes, director de Competiciones y Operaciones.
El Manual de Clubes de la Conmebol establece un plazo de hasta 45 minutos de interrupción antes de proceder a la suspensión o cancelación del duelo.
En el caso particular de Avellaneda, el árbitro uruguayo Gustavo Tejera estuvo casi una hora discutiendo con los capitanes, un locuaz Rodrigo Rey y un meditabundo Charles Aránguiz, y los delegados de la Conmebol, antes de retirarse a los camarines. En ese lapso, varios jugadores, como Matías Zaldivia, el propio Charles, Rey, Marcelo Díaz (que estuvo en la banca durante el encuentro), Cristopher Toselli (que había ingresado por Gabriel Castellón en el segundo tiempo), Felipe Loyola y Kevin Lomónaco, se acercaron a la tribuna Pavoni, en la parte sur del estadio Libertadores de América, para tratar de calmar a los más exaltados. El entrenador de Independiente, Julio Vaccari, también se asomó a las rejas para conocer el testimonio de los hinchas rojos que reclamaron por los proyectiles que les arrojaron los fanáticos azules.
No hubo caso.
Tras el retiro de los jueces, lo siguieron los jugadores y cuerpos técnicos de ambos clubes.
«Hasta ahora estábamos preocupados por la seguridad de la gente, pero ya estuvimos hablando con gente de la Conmebol y dese ya vamos a defender los intereses de Independiente, que no ha tenido nada que ver. Está claro el comienzo y continuidad del problema. De hecho, hay 90 detenidos, todos simpatizantes de la u. Si hay que viajar a Paraguay (oficinas de la Conmebol), vamos a hacerlo y vamos a seguir esto hasta el último. Corresponde una sanción al club chileno y liberación de responsabilidad de Independiente», dijo Néstor Grindetti, presidente del club de Avellaneda.
«No quiero entrar en eso. Claramente no somos los organizadores, pero me cuesta pensar que tengamos responsabilidad. Pero esos temas no son importante ahora. No sabemos si hay hinchas heridos, gente nuestra que puede estar herida o muerta, las imágenes son fuertes. Después veremos quién tuvo la culpa. No es el momento de ver eso. La responsabilidad es del club organizador, no pusimos a la gente donde estaba, no tuvimos que ver con el dispositivo de seguridad. Pero no es el foco del momento», dijo Michael Clark, presidente de Azul Azul, la concesionaria que administra la U.
El incidente recordó lo ocurrido entre Colo Colo y Fortaleza, el 10 de abril, cuando hinchas albos entraron a la cancha en protesta por la muerte de dos jóvenes fanáticos albos antes del encuentro. Esa vez también estuvo detenido el encuentro cuando empataban sin goles, antes de cancelarlo definitivamente. En ese caso, las sanciones contra los albos fueron la derrota por 3-0, cinco partidos sin público en el estadio Monumental y multa de US$ 80.000.


