La diferencia entre éxito y fracaso
Colo Colo se consagró como el mejor de los peores, en su rollo con la UC y la U, y ahora sólo falta saber cómo vuelve a comenzar todo. ¿Se tiene que ir Gustavo Quinteros? Difícil decirlo hoy, no hay una respuesta sólida a la supuesta necesidad de cambiarlo.
Al final lo único definitivo en la fecha de miedo que se jugó este fin de semana es que Colo Colo se bajó de la pelea por ser campeón, dejándoles en exclusiva la batalla a Cobresal y Huachipato. En ese sentido, no hay sorpresas en el desenlace: el ganador saldrá entre los que hicieron méritos durante todo el año. Ya era mucho premio para los albos estar entreverados con los mejores a pesar de los errores y desgracias que se acumularon en su bitácora desde el día en que Juan Martín Lucero, goleador y mejor jugador del equipo, rompió su contrato y se fue a otro país al comienzo de la temporada.
Ahora no nos vamos a quedar cortos en comentarios ombliguistas sobre el fracaso de los grandes, que supuestamente les abrió las puertas de la gloria a dos clubes que a comienzos de 2023 con suerte figuraban de la mitad hacia abajo entre los candidatos del campeonato de las apuestas. Ese tipo de conjetura contaminada por la rabia suele ser falsa: la pelota puede equilibrar las posibilidades cuando el partido empieza y al cabo de treinta partidos el que llega primero es aquel que tomó las mejores decisiones en todos los aspectos que inciden en un resultado.
Algunos datos. El plantel de Colo Colo (24,5 millones de euros, según Transfermarkt) duplica a Huachipato (11,35) y casi triplica al de Cobresal (8,9) en su valor total de mercado, pero ese detalle tiende a omitir, por ejemplo, la experiencia en primera división, el mercado que tienen algunos jugadores por ser más jóvenes y las condiciones físicas en las que se encuentran otros. Lo mismo pasa con el costo de la planilla mensual: Colo Colo (770 millones de pesos), triplica a Cobresal (220) y casi quintuplica a Huachipato (160), pero al aclarar el nulo aporte de extranjeros como Darío Lezcano, Fabián Castillo, Matías de los Santos y Ramiro González en el Monumental los costos entre los clubes se vuelven competitivos.
Pero sólo son números todavía. En su debut contra Copiapó, el 22 de enero, Colo Colo apenas repitió cinco nombres del equipo que salió campeón contra Coquimbo el 23 de octubre de 2022. Cinco de dieciséis, incluyendo los que entraron desde la banca. Ya son muchos cambios, pero luego vinieron más cambios, por distintas razones: en la derrota contra Unión Española, este domingo, sólo se repitieron ocho de quince en comparación con lo de Copiapó. Gustavo Quinteros tuvo que hacer cambios sobre cambios que ya eran forzados. Contra Ñublense, ayer, Huachipato alineó a doce de los catorce jugadores que utilizó en el 3-1 del debut a la U el 23 de enero. Cobresal, en su 4-3 a la U, repitió a diez de los catorce del estreno en el 3-1 a La Calera del 21 de enero.
Lo de Colo Colo es un intento fallido. Igual que la U y la UC. Los equipos que planificaron sus entrenadores eran muy distintos a los que terminaron jugando, a diferencia de Gustavo Álvarez y de Gustavo Huerta. Este año Huachipato y Cobresal jugaron a lo que querían jugar y lo hicieron igual, casi siempre bien, la mayor parte del campeonato. El alto rendimiento no tiene misterios, aunque muchos en el fútbol todavía creen que se trata de inspiración: lo principal es el trabajo, la continuidad de los esfuerzos. Colo Colo le ganó 3-1 a Huachipato el 29 de julio y 6-0 a Cobresal el 23 de septiembre con Jordhy Thompson de titular. Un club que se toma realmente en serio sus necesidades en la formación de futbolistas no habría llegado al límite que llegó la situación de ese jugador o, en su defecto, no tendría ese tipo de personalidad en su cantera. Ambas opciones son válidas, rescatar o evitar, pero no la postura intermedia e irresoluta de Colo Colo, aún incapaz de tomarle el peso a lo que perdieron todos en este caso.
Cobresal y Huachipato hoy son sinónimo de jerarquía y regularidad, así que ya puede ir a lavarse la boquita aquel que pretenda ningunearlos para hacer que se vea más dura la crítica a los equipos grandes. Colo Colo se consagró como el mejor de los peores, en su rollo con la UC y la U, y ahora sólo falta saber cómo vuelve a comenzar todo. ¿Se tiene que ir Gustavo Quinteros? Difícil decirlo hoy, no hay una respuesta sólida a la supuesta necesidad de cambiarlo. También se podría cambiar a los que toman las decisiones. O no cambiar a nadie para seguir insistiendo con los jóvenes que aparecieron este año, en perjuicio directo de refuerzos extranjeros que no sirven para nada.


