Autor del gol de Coquimbo superó periodo difícil de su vida en que necesitó apoyo sicológico
El lateral perdió a su abuela hace poco y recién volvió a jugar luego de una grave lesión.
Frente a unos mil quinientos fieles hinchas que repletaron varios buses desde el norte rumbo a la capital, Coquimbo Unido dio otro paso gigante rumbo a su primera estrella en la serie de honor. Esta vez la proeza fue en el Bicentenario de La Florida, donde el sorprendente líder le quitó el invicto a Audax Italiano como local.
El único gol del encuentro tuvo una historia mística. Así lo relató Sebastián Cabrera, quien se barrió para echar adentro un inspirado centro de Cristián Zavala, el mismo que pasó de hacer banca en Colo Colo a genio y figura en el más serio aspirante al título.
«Desde que llegó Zavala, el profe nos ha dicho que todos los centros los tenemos que pelear. Y gracias a Dios esta vez me tocó a mí. Me tuve que arrastrar y no me di ni cuenta cómo llegué. Y cuando la pelota entró como que se me bloqueó la mente», recordó Cabrera, quien entró en el minuto 62 en reemplazo de Benjamín Chandía.
A esa altura los piratas tenían encajonado a Audax, que no fue ni la sombra del equipo que sorprendió a la U en el Nacional la semana pasada. Pero faltaba el gol frente a un Tomás Ahumada aplicado con los guantes y que por algo recibió un cuadro celebrando los 100 partidos defendiendo a los verdes.
Esa llave hacia el noveno triunfo consecutivo de Coquimbo la tenía Cabrera, quien recordó la experiencia casi celestial tras su conquista. «Cuando hice el gol me acordé de inmediato de mi abuela materna, que murió hace poco y tuve la suerte de acompañarla en sus últimos días. Ella era casi mi segunda mamá y el momento en que partió fue muy duro», recordó el futbolista nacido y criado en el puerto nortino y que, como era de esperar, está viviendo este torneo como si fuera un hincha más.
¿Cómo se llamaba la abuelita?
«Sonia Flores y si soy futbolista fue gracias a ella, que me ayudó a cumplir el sueño de jugar a la pelota. Por eso me emocioné tanto, además que sentí cosas extrañas. Es como si mi abuelita hubiera estado conmigo en el gol».
¿Por qué tan así?
«Durante esta semana pensé mucho en ella y hoy, cuando desperté, también lo primero que vi en mi mente fue ella. Yo era muy regalón y de alguna manera siento que mi abuelita me ayudó a anotar este gol, después de momentos tan difíciles que tuve donde incluso llegué a necesitar de ayuda sicológica cuando me lesioné».
¿Pensó lo peor con la lesión a la rodilla?
«Es que fue terrible y me pasó, justamente, jugando frente a Audax. La rodilla se me quedó atrás y estuve cuatro meses fuera. Tuve que refugiarme en César, el sicólogo del club, y mi señora y mi hija. Había días buenos y otros en que me cerraba y peleaba hasta con los doctores por la ansiedad de querer volver rápido. Pero bueno, eso quedó atrás y pude volver con este gol tan importante».
Un gol que puede valer un título.
«Es fome y repetitivo que lo diga, pero preferimos pensar que vamos paso a paso. Nos quedan nueve finales y la próxima semana ir a jugar a Huachipato será tanto o más difícil, sobre todo, porque ellos juegan a las 12:30».
Con 12 puntos de ventaja sobre la U, que esta fecha no jugará por la suspensión que acordó con Everton tras los incidentes de Avellaneda, Coquimbo ahora visitará a Huachipato el próximo sábado en Talcahuano en un fin de semana que puede ser clave para el campeonato. Un día después, el domingo 31 de agosto, los azules deben visitar a Colo Colo en el Monumental.


