Renato Campillo, que tiene fracturas en sus dos piernas, se presentó por Zoom al control de detención
Alcotest arrojó 0,33 gr/l, lo que entra en la categoría de conducción bajo la influencia del alcohol, aseguró la fiscalía.
La mañana de este domingo, en el 11° Juzgado de Garantía, se realizó el control de detención de Renato Campillo, el conductor que a las 05:30 del sábado colisionó con un bus oruga que se desplazaba con nueve pasajeros por avenida Departamental. Producto del choque, el bus cayó por una pasarela y quedó colgando sobre la Autopista Central.
El imputado de 21 años, quien dijo trabajar como promotor de eventos, estuvo presente ante el tribunal de forma remota, vía Zoom, ya que se encuentra internado en una clínica, debido a las lesiones de carácter grave que sufrió en el accidente: fractura expuesta en la pierna izquierda y fractura en el tobillo derecho.
Durante la audiencia el fiscal César Flores, de la Fiscalía Regional Metropolitana Sur, mostró pantallazos de cámaras de seguridad que registraban que el vehículo conducido por Campillo -un station wagon Changan blanco del 2020- cruzó con luz roja antes de impactar al bus. «Posteriormente, el video muestra cuando pierde el control el bus, chocando la barrera de contención, y cuando cae a la Autopista Central», describió.
«A consecuencia de lo anterior, el conductor del bus resultó con una contusión craneana y fractura nasal, de carácter menos grave. Además, un pasajero resultó con heridas de cara y otro con una contusión al tórax, ambos de carácter leve», relató el fiscal. Aunque iban nueve personas en el vehículo de pasajeros, esos tres fueron los afectados que constataron lesiones, explicó.
Al imputado le tomaron el alcotest, «arrojando una dosificación de 0,33 gramos por litros de alcohol en la sangre», aseguró el fiscal, lo que entra en la categoría de conducción bajo la influencia del alcohol, destacó. Aún falta la confirmación de la alcoholemia, que debe entregar el Servicio Médico Legal.
El parte policial señalaba que el joven conducía con la documentación del auto vencida y sin su licencia de conducir. Sobre este último punto, el propio acusado pidió la palabra en la audiencia para aclararlo.
Relató que mientras lo atendían de urgencia le cortaron los pantalones, y la licencia se encontraba en los bolsillos. El documento, que aseguró que está vigente, se lo habrían entregado a Carabineros, afirmó. Posteriormente, se conoció que la policía uniformada envió la licencia a la fiscalía.
Aunque la fiscalía solicitó reclusión nocturna, el tribunal determinó que el acusado, que tiene irreprochable conducta anterior, quedara en libertad, con las medidas cautelares de firma mensual, arraigo nacional y suspensión provisoria de la licencia de conducir. Se dictaminó un plazo de investigación de 90 días.


