Judit Pólgar, protagonista del documental La reina del ajedrez, en Netflix
Nacida en una familia pobre, la húngara derrotó al súper campeón Garry Kasparov, quien aseguraba que las mujeres no podían ganarles a los hombres.
Los prejuicios chocaron contra la realidad cuando comenzó a despuntar el talento de la húngara Judit Pólgar, quien consiguió derrotar a Kasparov en un torneo de partidos rápidos en Moscú, el 11 de septiembre de 2002. Esa historia está retratada en «La reina del ajedrez», un documental en Netflix donde se repasa la vida de la deportista, que actualmente tiene 49 años.
Nacida en un hogar pobre, Pólgar y sus dos hermanas fueron educadas con rigor para que se convirtieran en ases en el tablero. Todas prosperaron, pero Judit llegó más lejos: abrió el camino para las mujeres, rompió el récord al convertirse en gran maestra con 15 años y llegó a ser octava en la clasificación absoluta en el deporte, algo que ninguna otra mujer ha conseguido.
«Ella es la máxima referente que tenemos las mujeres que competimos en ajedrez», afirma Javiera Gómez, valdiviana maestra internacional femenina y número uno de Chile. Gómez ha compartido con Pólgar en dos ocasiones, la última en 2023 en un encuentro en Santiago.
«Hablé con ella y como persona, a pesar de ser una leyenda, es humilde y cercana. Siempre me motivó a que siguiera, no me rindiera y me diera consejos», sostiene.
Damaris Abarca, pentacampeona chilena de ajedrez, valora además que Pólgar «tiene una fundación» para motivar a niños y niñas. «Siempre está hablando del tema educativo y las mujeres en el ajedrez y me ha inspirado a mí también».
¿Cuál es el estilo de Pólgar sobre el tablero?
«Tenía un estilo muy agresivo, con partidas brillantes».
¿Significó mucho su triunfo sobre Kasparov?
«Sí, pero no sólo porque fuera Kasparov. En el mundo del ajedrez los primeros torneos internacionales empezaron en el siglo XVI y recién en el siglo XX, una mujer pudo jugar un torneo abierto. El retraso en que se abrió espacio para las mujeres es enorme. Judit se paró de igual a igual, con mucha calidad. Pero años antes, el propio Kasparov había reconocido ese talento, pero destacaba que era una mujer, como si fuera una deficiencia. Por eso ganarle fue como derrotar al machismo».
Para ser justos, con los años, el gran campeón reconoció que estaba completamente equivocado.


