Thae Loiza Galaz fue vista por última vez en la esquina de Huérfanos con Bandera
Ella está hace mucho tiempo con depresión, por eso quiero que vuelva conmigo y empiece su tratamiento, implora su madre, María Rosa Galaz.
En diciembre de 2012, Bastián Ignacio Loiza Galaz entró a trabajar como asistente del entonces alcalde de Graneros, Claudio Segovia (independiente), quien lo recuerda como una persona «esforzada, querible, de trato amable y con ganas de surgir». Su carácter, disciplina, e interés por ayudar a los vecinos, lo llevaron a hacerse un nombre en la comuna rural de la Región de O´Higgins, donde en 2016 fue electo concejal en cupo del PPD. Le iba bien, pero algo muy importante faltaba en su vida. La formalidad de los pronombres masculinos para referirse a ella, eran más que banal formalidad. Una molestia que acabó el 13 de mayo de 2024, cuando Bastián Ignacio dejó de existir, dando paso a Thae Ignacia Francisca.
«Más feliz que una lombriz», celebró en su cuenta de Instagram con una imagen del carnet que por fin confirmaba su nueva identidad femenina. Thae nunca escondió su condición de persona trans. Orgullosa, ahora como mujer reconocida oficialmente, lo hacía ver en sus redes sociales, donde compartía aspectos de su vida mezclados con sus actividades como concejal de Graneros, cargo que ocupó por tres periodos hasta marzo de este año, cuando todo se derrumbó.
Punto de quiebre
Tras una auditoría de la Contraloría a la municipalidad de Graneros se detectó que la concejala había presentado 13 certificados médicos adulterados para justificar inasistencias a las sesiones del Concejo Municipal. Diez de esos documentos firmados por un médico ya fallecido. El caso llegó a manos del Ministerio Publico y al Tribunal Electoral Regional (TER) de la Región de OHiggins, que acogió la solicitud de destitución del cargo en su contra por la causal de notable abandono de deberes y faltas graves a la probidad administrativa, aplicándole además la sanción de inhabilitación para ejercer cargos públicos por un período de cinco años.
En una esquina
Conocidos y gente que trabajó con ella relatan a este diario que tras su remoción del cargo, a Thae se le vino el mundo abajo. La miraron como una paria. Todo lo que con tanto esfuerzo construyó en Graneros, su contacto con los vecinos, sus círculos de confianza, se desmoronaron, obligándola a tomar la decisión de marcharse a Santiago a vivir con una amiga en la comuna de Ñuñoa, desde donde se le perdió el rastro el miércoles 5 de agosto tras dejar el departamento que ambas compartían tras una discusión.
Según relatan cercanos, tomó su cartera y se supone fue al local de hamburguesas donde trabaja, en la comuna de La Florida. Pero nunca llegó. Hasta que el sábado 8 de agosto, su madre puso una denuncia por presunta desgracia la que tuvo sus frutos este martes, cuando personal de la PDI encontró a Thae viviendo en la calle como indigente, en el centro de la capital, en la esquina de las calles Huérfanos y Bandera, según cuenta el concejal de Graneros Carlos Ávila, quien ayudó a la madre de Thae a buscar a su hija.
Ávila tiene un canal de ayuda social a través de sus redes sociales llamado «Vida TV», a través de ese medio la madre de Thae lo contactó para que la ayudará en su búsqueda acudiendo a las policías y difundiendo el caso. El concejal reflexiona sobre la situación de Thae: «Yo sentí que siempre había discriminación hacia ella, por su condición trans, lo que aumentó cuando ocurrieron los hechos que la llevaron a la destitución. Pero ella lo fue asumiendo de a poco y fue de alguna forma cambiando la actitud y la mirada de la gente hacia ella, con su trabajo. Todos en la vida podemos cometer errores».
Cuando la destituyeron por el tema de las licencias, ¿ella asumió el hecho?
«Ella tuvo la hidalguía de reconocer que en realidad se equivocó y que estaba dispuesta a pagar las consecuencias que todos sabemos, su destitución como como concejala. Hizo un mea culpa en un Concejo Municipal donde nos agradecía a todos los concejales y se despidió con mucha pena. Esperaba que pasara el tiempo, esto se olvidará, tenía la intención a lo mejor en el tiempo también de regresar. Pero cuando salió el tema en la prensa la gente se ensañó con ella, con comentarios en sus redes sociales. Yo creo que es la condena social más que nada la que la tiene sumida en una depresión. La condena en las redes sociales ha sido fuerte, con epítetos de grueso calibre, descalificación a su persona. Eso no está bien, porque todos podemos cometer un error».
«No quiere regresar»
Thae no ha hablado con su familia desde hace dos semanas, cuando fue la última vez que visitó a su madre, María Rosa Galaz, en Graneros. La mujer, bastante acongojada, le hizo un llamado a su hija a través de este diario. «He estado mal desde que ella desapareció. Al menos sé que la encontraron con vida, el problema es que no quiere regresar. Ella es mayor de edad y cuando la encontraron la PDI dijo que estaba con sus facultades mentales bien, les dijo a los policías que no quería regresar. Ella les firmó unos papeles, un documento y no pudieron retenerla. Si me lo permite, el mensaje que le daría es que no tengo ningún reproche, nada, solo quiero que vuelva a la casa, que trate de comunicarse conmigo».
¿Qué es lo último que hablaron?
«Me dijo que estaba contenta, estaba contenta, que había encontrado trabajo en Santiago en un local de hamburguesas. Tenía ganas de empezar de nuevo, pero ella está hace mucho tiempo con depresión, de antes de todo lo que pasó con las licencias, yo creo que todo el proceso que le ha tocado vivir hasta llegar a su nueva identidad. Por eso quiero que vuelva conmigo y empiece su tratamiento», dijo María Rosa Galaz.
La angustia de la señora María se prolonga, porque hasta el cierre de esta edición se le volvió a perder la pista a Thae.


