Lucas llegó a los siete años a la U, donde se encontró con Darío, su amigo que hoy juega en Dinamarca
Conozco al papá y la mamá de Lucas. Ambos son profesores de educación física y sé que lo formaron como un jugador distinto, recordó Cristián Leiva, ex DT de las inferiores azules.
Los seis goles que lleva durante esta temporada convirtieron a Lucas Assadi en tema obligado de conversación tanto en la cancha como en los foros virtuales. Y, precisamente, en el cibermundo se viralizó una antigua foto, donde el 10 de la U aparece junto a Renato Huerta (al centro en la imagen) y Darío Osorio, este último el gran compañero que le dejó esa etapa de su vida, marcada por una amistad que se mantiene hasta hoy.
La imagen corresponde al 2015 cuando el trío de mozalbetes tenía recién 11 primaveras. Assadi ya llevaba casi cuatro temporadas vestido de azul, mientras que sus compañeros recién habían llegado a la cantera universitaria. De los tres, el actual cerebro del equipo de Gustavo Álvarez -que este miércoles enfrenta a Independiente de Avellaneda por la Copa Sudamericana- fue quien comenzó de más niño en la U. Tenía apenas siete años cuando sus padres lo llevaron desde Puente Alto a la prueba que lo convirtió en cadete. Darío Osorio, en cambio, la tuvo que sufrir más. El actual futbolista del Midtiylland de Dinamarca debió dejar su casa en Hijuelas para venir a la capital en busca de su sueño.
«Para mí era difícil porque tenía 11 años recién cumplidos, estaba chiquitito y después, corazón duro, no más. De primera Darío me dijo «sí sí, quiero ir», pero los primeros meses le costaba, nos llamaba en la noche y eran las dos, tres de la mañana y me decía «mamá ven a buscarme». Ellos tuvieron harta paciencia, fueron como tres meses que me lo llevaba y lo traía, me lo llevaba y lo traía», recuerda Alicia Osorio, la madre de la «Joya de Hijuleas».
Testigo de aquella época fue también Crisitián Leiva, que vio pasar centenares de niños por las inferiores azules, pero no se olvida del talento que mostraba sobre todo Assadi.
«A mí me tocó conocer a Lucas muy niño. Yo estuve cinco años en las inferiores de la U y él partió en la Sub 8 con Isabel Berríos. A pesar de que tenía un año menos, ya jugaba con los niños más grandes, donde estaba el Chelo Morales, por ejemplo. No había duda que él marcaba la diferencia y sacaba ventaja en lo táctico, pese a ser tan chiquito. Desde siempre Lucas fue un jugador muy inteligente», recuerda el Flaco Leiva, que precisa que Darío era lo que llamaban un jugador «satélite», es decir, uno de esos talentos captados en regiones que venía a entrenar algunos días y era convocado sólo para los partidos.
«Conozco al papá de Lucas y a su mamá. Ambos son profesores de educación física y sé que lo formaron como un jugador distinto, sin presionarlo. Por eso siempre marcó diferencias en su generación», agregó el ex espía de Jorge Sampaoli, que por algo cuando llegó a la Roja Sub 17 lo nominó al Mundial de la categoría en Brasil con dos años menos.
Por esas cosas del fútbol la amistad entre Osorio y Assadi brotó en cada pase que se daban hasta formar un lazo inquebrantable. «Cuando chico me quedaba en su casa, cuando volvimos de la pandemia él me recibió con su familia en su casa y tenemos harta confianza. En el fútbol Lucas es como mi mejor amigo, tenemos una buena amistad, nos conocemos desde los 10 años», recordó a Deportes 13 el actual delantero sensación del fútbol danés y que se dice que este 2025 puede dar el salto a un grande de Europa, tal como su mejor amigo que explotó definitivamente el último mes en el cuadro universitario y con quien hizo una promesa que Isabel Berríos no olvida.
La primera mujer en ser entrenadora oficial de fútbol en Chile fue la formadora de Assadi. Y en su mente sigue fresco el pacto que Lucas y Darío hicieron algunos calendarios después de esa foto que se hizo viral. «Fue un periodo difícil, donde no estábamos ganando y el nivel era muy bajo. Estábamos peleando los últimos lugares», recordó la mítica educadora del cuadro laico. «Se propusieron ser protagonistas, mantener la identidad de la U arriba. Ellos no concebían que la U estuviera pasando por eso», dijo en La Magia Azul sobre los dos diamantes de la generación 2004.
«Conozco a los chiquillos desde el princpio y siempre fueron de los más talentosos. Lucas jugaba en la Sub 8, cuando él apenas tenía 7, y Darío vino a complementar al equipo desde Hijuelas. Eran tremendos y me alegro que hoy la estén rompiendo», concluyó Nicolás Álvarez, ex central de esa categoría de la U y que hoy es un emergente cantante conocido como «Icycold». «Hoy voy al estadio como hincha, dejé el fútbol por la música, pero tengo grandes recuerdos de cuando éramos cadetes en esa época de la foto que se hizo viral. Sé que los chiquillos llegarán muy lejos y estoy muy orgulloso de haber sido compañero de los jugadores que ojalá nos lleven de nuevo a un Mundial», concluyó el artista urbano.



