Fiscalía formalizó a un sospechoso
Un golpe de corriente en la ducha, un pedazo de tela con parafina en el calefón y un chocolate envenenado no pudieron con ella.
Se metió a la ducha, abrió la llave del agua y un pequeño golpe de corriente la alertó de que algo andaba mal.
Paula, una joven universitaria de 23 años, revisó las instalaciones del baño de su casa ubicada en Valdivia y se percató de que unos cables eléctricos estaban conectados a la cañería de agua.
La estudiante de la carrera de lenguaje y comunicación de la Universidad Austral no le dio mayor importancia al extraño hecho que le ocurrió a fines del pasado abril.
Dos semanas después, fue víctima de otro hecho bastante inusual. Ella y su padre sintieron un penetrante olor a parafina en el baño. Era un pedazo de tela impregnado con el combustible que estaba listo para hacer explotar el calefón.
Si ambas situaciones eran en extremo raras, una tercera fatalidad los desconcertó aún más. El 8 de junio el sobrino de ocho años de la joven se comió un inocente chocolate que encontró en la casa. Minutos después de engullirlo comenzó a sentir malestares que lo mandaron derecho al hospital. Después de ser periciada, se descubrió que la golosina había sido contaminada con un pesticida.
En ese momento, Paula y su familia sospecharon que la serie de eventos desafortunados no eran casuales y, a la par, la fiscalía inició una investigación.
En julio, dos desconocidos aparecieron en la puerta de la casa de la universitaria para contarle una historia increíble y grave. El ex pololo de Paula les había ofrecido dinero por atacar a la mujer y a sus familiares.
Ahí se terminó de configurar lo que ya intuía el Ministerio Público producto de sus indagaciones: la especie de maldición que cayó sobre la estudiante desde fines de marzo, tenía una explicación nada relacionada con el azar o la mala fortuna.
«En los hechos creemos que fue el ex pololo el autor y que hay un ánimo de dar muerte a su ex pareja y al padre de ella que se oponía a la relación», relata la fiscal Tatiana Esquivel.
El Ministerio Público presentó detalladamente los antecedentes de los cuatro hechos al tribunal de garantía de Valdivia durante la formalización de cargos contra el ex pololo, R. B. Los delitos que indagan son homicidio simple y calificado, ambos en grado de frustrado. El imputado quedó en prisión preventiva.
«Ella dio termino a la relación después de un año y medio por la conducta agresiva y celosa que tenía él y desde que le comunica la decisión, el hombre comienzó a perseguirla para volver. Después de eso se detectaron estos hechos», relata la fiscal.
Más amenazasEl otro raro caso que maneja la fiscalía
Si bien R. B. no tiene antecedentes penales, el año 2008 fue denunciado por su ex pareja, con la que tiene dos hijos, por un hecho en el marco de la ley de violencia intrafamiliar.
«Cuando terminaron la relación, él empezó a amenazarla con que le iba a tirar el camión encima para atropellarla y lo hizo. A ella no le pasó nada por fortuna», revela la fiscal Esquivel. La causa no llegó a juicio porque se suspendió condicionalmente, pero podría reabrirse ya que una de las medidas que debía respetar el hombre, era no ser imputado por otros ilícitos.
Los misterios que acorralaron a la estudiante
1- Por una conexión de cables de electricidad con la ducha, recibe descarga eléctrica. Paula no sufre lesiones.
2- Su padre encuentra en el sector de encendido de su calefón un trozo de tela empapado con parafina. Pudo causar una explosión.
3- Su sobrino se come un chocolate con un letal pesticida. Habría sido dejado para dañar a Paula. El niño se intoxica y es hospitalizado.
4- Dos hombres llegan a la casa de la universitaria y le cuentan que su ex pololo los quería contratar para atacarla.


