Si tenía que barrer una bodega, lo hacía, cuenta el quillotano
¿Tiene ganas de cambiar de empleo? Experto en reclutamiento propone la renuncia inteligente.
Cuando en 2012 el quillotano Omar Escobar trabajaba como ingeniero constructor se hizo cargo de las obras del edificio de minibodegas M3storage. Así conoció al director ejecutivo de la empresa, el francés Dominique Teysseyre, con quien hizo buenas migas. Las faenas acabaron y Escobar siguió en su rubro.
Con el tiempo, su desencanto con la construcción crecía. «Era inestable y no me gustaba el ambiente, todo era muy desordenado», recuerda. Definitivamente, quería otra cosa en su vida. «Colapsé y renuncié». Pero no había demasiado trabajo, recuerda: fue Uber, vendió huevos, mermelada, aceite y mantequilla por Facebook.
«Siempre he sido busquilla, porque soy el sostén de mi casa», señala.
Un día, hojeando el diario, se percató de que M3storage abriría una nueva sucursal. «Entonces decreté que quería trabajar ahí», cuenta Escobar, quien se envalentonó y le escribió a Dominique. «Se acordaba perfecto de mí, así que me citó a una reunión».
Motivado, se puso su mejor ropa: «Quería ir bien presentado porque tenía que salir todo bien, no tenía plan B».
¿Cómo le fue?
«Al día siguiente ya estaba trabajando en operaciones, sin mayor rango, pero fue un gran espaldarazo de confianza. Pasé de andar todo lleno de tierra a trabajar con pantalón de tela, zapato puntudo y en oficinas con aire acondicionado. Me sentía súper pituco».
Aunque su sueldo inicial era menor al de la construcción, Escobar sentía que era el camino correcto y que podía hacer carrera. «Noté que Dominique viajaba mucho para instalar la empresa en otros países y faltaba una figura de liderazgo cuando él no estuviera en Chile. Así que empecé a trabajar más, a hacer cosas que no eran mi responsabilidad, a demostrar desde el principio que tenía ganas. Trabajaba mucho, horas extras, aprendía de todo el mundo y si tenía que barrer una bodega, lo hacía».
¿Funcionó la estrategia?
«Me empecé a ganar la confianza de Dominique y me delegó más responsabilidades, como liderar los equipos de operaciones de otros países. Más adelante la empresa llegó a Europa y él se fue a España; ahí me dio la tremenda oportunidad de ser country manager».
Su compañía ya tiene presencia en siete países; su foco es transformar en minibodegas inmuebles en desuso y sin rentabilizar, como locales comerciales, oficinas y estacionamientos, por lo que constantemente buscan nuevas locaciones en Santiago y regiones ( m3storage.cl , https://goo.su/rBH6zU).
Su historia es de resiliencia ante las adversidades.
«Cuando renuncié lo pasé mal, hasta lloré, pero en un par de días ya estaba buscando qué hacer. Ahí estuve haciendo Uber y vendiendo cosas del campo. Estaba viviendo con mi pareja en Santiago y no me podía quedar sin dinero, no quería volver a la casa de mis papás en Quilpué. Y bueno, seguí luchando y ahora estoy orgulloso de lo que he logrado profesionalmente».
¿Le sirvió haber sido administrador de obras para su cargo actual?
«Me ha servido, porque a través de mi conocimiento de construcción he ido mejorando procesos operativos. Me dio experiencia en el manejo de presupuestos y personas, para coordinar equipos y funciones, y trabajar bajo presión respetando las fechas de entrega de un edificio. Esto no es sólo arrendar bodegas: hay que preocuparse de los clientes, la seguridad, el servicio, la comercialización, la cobranza».
¿Qué debe saber alguien que quiere ascender en este rubro?
«Tener la firmeza y las ganas de trabajar, porque no se para de trabajar como un country manager. Debes estar convencido de lo que estás vendiendo, tienes que respirarlo, estar al tanto de todo para cuando no esté el CEO. Un marinero debe saber tomar el timón cuando no está el capitán, no todos los marineros se atreverían a hacerlo, pero el que se atreve, está listo para convertirse en capitán».
Una renuncia inteligente
Benjamín Toselli, presidente ejecutivo de la reclutadora IT Hunter, dice que hay un factor clave al evaluar la opción de renunciar a un trabajo: si tiene familia, su consejo es buscar nuevas oportunidades laborales mientras tiene empleo; si es soltero sin mayores responsabilidades, le será más fácil reinsertarse laboralmente.
«Si a uno no le gustó la carrera que estudió y quiere hacer un giro profesional, hay que preparar el camino antes: hablar con otros microempresarios, ver alternativas de capacitación gratuita, potenciar la red de contactos», sugiere.
Hay que tener coraje para renunciar sin nada seguro.
«Sí, por eso nuestra recomendación es planificar los cambios laborales, en especial cuando se tienen hijos que alimentar y educar, arriendos o dividendos que pagar. No hay que olvidar que si la renuncia es voluntaria y no es el empleador el que despide, no hay indemnización alguna. Hacer una renuncia inteligente es lo ideal; es decir, hablar primero con el jefe, dejar constancia por escrito de la renuncia, escribir una carta de renuncia breve sin entrar en detalles negativos y concluir los últimos días de manera profesional».
«Un marinero debe saber tomar el timón cuando no está el capitán», Omar Escobar.


