¿Cuál fue su mayor desafío? Armar un glaciar al aire libre en el Parque OHiggins, en pleno marzo, con 31 grados
Weren Decker tomó la tambaleante empresa familiar y la convirtió en un excelente negocio.
Cuando Weren Decker salió del colegio, no tenía claro qué camino seguir. Le interesaban varias áreas, pero finalmente optó por Ingeniería Civil Industrial. ‘En la carrera tienes prácticamente un mar de conocimiento con un milímetro de espesor', define. Tras titularse trabajó en un par de empresas, aunque siempre lo atrajo Iceman, el emprendimiento de esculturas de hielo de su padre: era su gran pasión, pero nunca llegó a despegar completamente.
‘Siempre le vi mucha potencia. En la universidad sentía que debería ser una empresa súper connotada, artística, presente en los eventos más importantes, pero en ese momento no lo era', señala. Su padre, inspirado tras asistir a eventos en el extranjero donde vio esculturas de hielo, había decidido introducir este arte en Chile, a pesar de no tener experiencia.
Fue una apuesta arriesgada que se mantuvo a flote por décadas, pero sin alcanzar éxito masivo. ‘Cuando era niño ayudaba a mi viejo con las esculturas. Me gustaba mucho lo manual. Si íbamos a la playa, en vez de jugar en el mar, muchas veces me hacía amigo de artesanos para entender cómo trabajaban', recuerda.
‘Es ahora'
Cuando Weren partió con la visa Work and Holiday a Australia encontró el impulso para cambiar de rumbo y dejar la ingeniería. Decidió apostar por un sueño: darle a Iceman el lugar que merecía en el mercado. ‘Mi papá fue un pionero, pero siempre le faltó un empuje administrativo. Cuando estaba en Australia y mi hermano me dijo que el negocio no daba para más, tomé la decisión de volver y comprar la empresa'. Con $7 millones de inversión comenzó a fortalecer la compañía, atrayendo a marcas más grandes.
Sin embargo, su padre falleció y vinieron el estallido social, la pandemia y otros contratiempos, como el alto costo del arriendo de frigoríficos y otros gastos administrativos. Weren tuvo que buscar trabajo como ingeniero. ‘En menos de dos semanas conseguí empleo en una empresa de tecnología. Era bueno en ventas, me iba bastante bien, y luego me reclutaron de otra compañía. Iba creciendo en el área de ventas de tecnología, pero en un momento Iceman despegó. Ahí dije ‘quiero hacer esto en serio, es ahora'. Y tomé la decisión de renunciar'.
Hoy Weren está encargado de la parte administrativa y también esculpe. Su empresa no sólo crea obras de hielo para eventos, sino que ha expandido sus horizontes con proyectos itinerantes como Open Bajo Cero, muestra artística a -7° que simula un glaciar con figuras de hielo como pingüinos y otros animales del sur de Chile. Organizada en colaboración con Open Plaza, la exhibición comenzó en Open Kennedy y recorrerá otras ciudades: Open La Calera (23 de enero-2 de febrero), Open Ovalle (6-16 de febrero) y Open Rancagua (20 de febrero-2 de marzo).
Su experiencia como ingeniero parece haberle dado herramientas.
‘Todo es, como dice Steve Jobs, ‘connecting dots' (conectar puntos). La experiencia que tuve como ingeniero civil y en marketing ha sido fundamental: sin ese bagaje, no habría tenido el mismo crecimiento. Por ejemplo, Open Bajo Cero ha requerido mucha planificación e interacción con el mall y distintos stakeholders. Sin ese background, no se habría logrado'.
¿Su carrera le sirve para negociar?
‘No creo que sea lo primordial. Uno aprende más con la experiencia que con el estudio. Pero sí te ayuda a entender los procesos detrás de una escultura y a identificar los costos: horas hombre, traslados, montaje. Por ejemplo, con lo que hicimos en Open Kennedy, al tener claros los costos, puedes definir un precio de venta para no trabajar a pérdida'.
¿Cómo andan los precios de las esculturas?
‘Varían mucho y dependen de dónde se expondrán. Si es un evento con mucha afluencia y gran impacto, el precio será diferente a uno más pequeño. Aquí entra la negociación: identificar al cliente y determinar la importancia de la escultura frente a otros elementos de la activación'.
¿Cuál es la escultura más compleja que ha realizado?
‘La más difícil fue para National Geographic: un glaciar al aire libre en el Parque O'Higgins, en pleno marzo, con 31 grados de calor. Mantenerlo durante tres días fue un desafío, pero lo logramos con mantas térmicas y logística cuidadosa. Además, todo el hielo derretido se reutilizó para regar áreas verdes'.
¿Cómo ha evolucionado el mercado en Chile?
‘Ha crecido muchísimo. Antes solo se veía en eventos grandes, pero ahora trabajamos para matrimonios, bautizos y celebraciones más pequeñas. La gente se ha ido ‘esculturizando' y descubriendo que Iceman está disponible para eventos de todos los tamaños. Este último Año Nuevo, por ejemplo, duplicamos la cantidad de eventos respecto a años anteriores'.


