Yo quería un enterito, cuenta la actriz que se casó este sábado con el médico Raúl Rivera
Jamás en la vida pensé que usaría algo así, pero me lo probé y fue mágico, reconoce. Es un traje para un momento que no se repite. Es muy especial, agrega.
A fines de junio, tras seis meses de pololeo, el doctor Raúl Rivera le propuso matrimonio a Catherine Mazoyer en el Puente de la Mujer en Buenos Aires.
A partir de ahí la actriz empezó una búsqueda frenética de su vestido de novia, porque no querían esperar más para estar juntos. «Se fueron dando las cosas de una manera muy bonita con Raúl, ya estamos grandes y los dos tenemos hijos, estamos en una etapa de la vida en que tenemos claro lo que queremos. No tenía sentido esperar por esperar. Sabemos que queremos estar juntos para siempre», explica ella.
A las pocas semanas ya estaban viviendo juntos y el martes se casaron en el Registro Civil de Las Condes en una ceremonia íntima con sus familiares y testigos. Este sábado fue el matrimonio religioso en la Iglesia La Sagrada Familia de Providencia.
¿Cómo organizó su matrimonio en cinco meses?
«Estuve con mucho trabajo, funciones y gira. Además estudié doblaje y locución, entonces eso ocupó mucho de mi tiempo. Cuando terminé con eso me metí de cabeza a organizarlo».
¿Contrató wedding planner?
«No contraté wedding planner. En algún minuto lo pensamos, pero después vimos que podíamos hacernos cargo de todo. También tengo muy buenos amigos que me ayudan».
¿Qué fue lo más difícil?
«Es complejo el tema del tiempo, encontrar lo que realmente uno quiere y llegar a acuerdos. Me costó elegir la música para la ceremonia religiosa».
¿Y la elección del vestido de novia?
«Para la ceremonia religiosa estuve con Por Siempre Novias, que es un emprendimiento muy bonito. Fue lindo el momento de la elección, porque yo me quería casar con un enterito o con algo muy moderno y la verdad es que cuando estábamos haciendo videos de lo que no habíamos elegido, de repente me probé uno hermoso estilo princesa que es algo que pensé que jamás me iba a poner en la vida, pero todas nos quedamos en silencio y vimos que ese era el vestido para mí. Fue muy mágico. Llegó a mí. Era un vestido que nunca habría elegido. Me lo vi puesto y era ese el vestido para mí».
¿Qué la convenció?
«Yo iba con la idea de un enterito o un faldón que después pudiera cambiar en la fiesta, que fuera algo cómodo y moderno y me estaban diseñando algo así, tomamos las medidas y probamos. De repente dijimos ya estamos. Como juego grabamos un video con los descartados y Nicole, la dueña de Siempre Novias, me pasa un vestido de Adriana Adler. Mi miré al espejo y me quedaba impecable. Se veía bonito, romántico y elegante. Ahí tomamos la decisión y echamos por tierra lo anterior. Es un vestido para un momento que no se repite. Es muy especial».
¿Por qué lo había descartado?
«Ni siquiera lo había mirado, porque es sin mangas y yo quería esconder los brazos. Y tiene un faldón enorme de tul que tampoco tenía en mente, jajajá».
¿Sus hijos (de 8 y 6 años) tuvieron participación en la ceremonia?
«Sí, y fue algo muy importante que hablamos con Raúl. Le comenté que quería que mis hijos me entregaran en la iglesia, porque en el fondo ese es un poco el sentido que tiene. Es como que ellos le dijeran aquí está mi madre, te la entrego para que la cuides, para que se amen y sean felices . A estas alturas de mi vida lo que antes hacía el padre, para mí es fundamental que lo hagan mis hijos».
¿Van a tener luna de miel?
«Sí, porque hace mucho tiempo que no tengo vacaciones y después de organizar un matrimonio creo que todas las parejas deberían tener una luna de miel. De verdad es estresante y bonito al mismo tiempo. No voy a decir dónde nos vamos, pero pasaremos días de mucho frío y después mucho calor».


