Habían responsabilizado a un astronauta de comerselo : fue exonerado de culpa
Todo lo que no está siendo utilizado debe estar fuertemente anclado, con un broche, con un cajón, atado, plantea Diego Mardones, astrónomo de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.
8 meses
El tomate denominado «RED Ronin» es pequeño, como un cherry. Las semillas, explicó la NASA, fueron expuestas a radiación de partículas solares de manera simulada y sus raíces contienen nutrientes ideales para su cultivo, ya que el proceso requiere varios meses. El fruto comestible , cosechado en marzo, tuvo un tratamiento denominado hidroponía, en el que no es necesario utilizar tierra, y se gestó dentro de una cámara especialmente acondicionada para la germinación. «Coseché, creo, el que no fue el primer tomate en el espacio, y lo metí en una bolsita», contó Rubio en una entrevista para la NASA. «Estaba seguro de que lo había colocado donde debía pero cuando volví, ya no estaba», confeso.
La astronauta Jasmin Moghbeli, en una transmisión por el aniversario número 25 de ISS, anunció el hallazgo, el 6 de diciembre. «Bueno, puede que hayamos encontrado algo que alguien llevaba tiempo buscando», dijo en tono liviano. «A nuestro buen amigo, Frank Rubio, que se dirigía a casa, se le ha culpado durante bastante tiempo de haberse comido el tomate, pero podemos exonerarlo», bromeó.
Qué pudo pasar
No es difícil que se pierdan cosas en la estación espacial, ya que mide 100 metros de largo y 80 metros de ancho, similar a una cancha de fútbol. Debido a la microgravedad, especuló la tripulación, cualquier objeto puede terminar en algún rincón de la estación.
El protocolo, cada vez que se pierde algo, es comprobar las entradas de ventilación. Los astronautas, sin embargo, no revelaron en qué condiciones estaba el tomate ni en qué parte de la base orbital se encontró.
Anclaje
Para que no se pierdan cosas en la ISS, cualquier objeto, independiente de su masa, tiende a flotar, dice Diego Mardones, astrónomo de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. «Todo lo que no está siendo utilizado debe estar fuertemente anclado, con un broche, con un cajón, atado», explica el también Ph.D en Astrofísica de Harvard. «Un tomate, en particular, es importante que esté contenido en una bolsa sellada o en un recipiente, porque al desplazarse puede impactar otro objeto y contaminarse», añade.
Cosecha espacial
Sobre cómo se cultivó el tomate espacial, Catalina Garrido, ingeniera en biotecnología y directora de Liva Company, dice que fue en una cámara controlada, «posiblemente estén regulando la luz UV y el porcentaje de humedad en la cámara en la zona del laboratorio». Para ella lo más fascinante del proceso del cultivo fue «haber demostrado que se puede hacer hidroponía en un ambiente con microgravedad». Aunque le queda una duda.
«Me gustaría saber, porque no lo declaran en la Estación Espacial Internacional, sobre la noticia de este cultivo, es cómo están controlando la carga microbiológia de la planta, porque al igual que los humanos y los animales, las plantas tienen una microbiota nativa (microorganismos) y necesitan de los microbios saludables para su sistema inmunológico, para desarrollarse y absorber mejor los nutrientes», comenta.
«Entonces, me encantaría saber si en este cultivo hidropónico también fueron incorporados probióticos de planta, algo que en Liba Company también hemos estado trabajando en nuestras líneas de investigación», menciona la científica.


