El doctor en biología celular lanzó un libro respondiendo preguntas raras
El autor le da explicación biológica a la vergüenza, la risa explosiva, la sorpresa, la tristeza y varias más.
Cuando la hija de Gabriel León tenía ocho años comenzó con preguntas. Una que caló en el bioquímico y doctor en biología celular y molecular de la Universidad Católica fue cuando mientras se daba un baño de tina, ella le preguntó por qué se arrugaban los dedos de sus manos. Con la respuesta que le dio, la pequeña le propuso: «Tú deberías escribir un libro con las cosas raras que le pasan al cuerpo».
A León le hizo sentido y hoy se pueden encontrar libros que ha escrito con estas temáticas como «¿Qué son los mocos?», «¿Por qué los perros mueven la cola?», «¿Para qué sirven las moscas?» o también se puede ver en el canal NTV su programa «Ciencia pop» y el podcast del mismo nombre en Spotify.
Este mes lanzó su última publicación, «¿Qué son las emociones? Y otras preguntas raras que hago a veces» (editorial Penguin Random House) internándose en una forma de darles explicación y que tanto niños como adultos puedan entenderlas.
El libro, que cuenta con ilustraciones de Balbonta, abarca los misterios de la sorpresa: «Un emoción rápida, como un rayo. Ocurre cuando tu cerebro pensaba que iba a pasar una cosa… y ¡pum!, pasa otra»; la vergüenza que, León describe como «una emoción muy social»; y abarca otras como la tristeza, cuando nos aislamos o cuando pese a estar satisfechos olemos algo rico y nos dan ganas de comerlo igual.
¿De dónde saca tantas preguntas, Gabriel?
«Me dediqué durante uno o dos años a coleccionar preguntas raras que me hacían en charlas de colegio. Las iba anotando en un Word y un día me llaman de Penguin y les conté que tenía un proyecto de esta niña curiosa (su hija que hoy tiene 17 años) que averiguaba cosas raras del cuerpo».
¿Cómo ha logrado acercar la ciencia a los niños, pensando que pueden ser temas más densos de explicar?
«Tengo una idea que es distinta: creo que la ciencia es súper entretenida y, lamentablemente, muchas veces se explica de alguna manera muy árida. La ciencia está en todo lo que nos pasa y la forma que tienen los niños de preguntarla es genial».
Dicen que los niños están más conectados con sus emociones.
«Yo ya tengo 50 años y nací escuchando que los niños no lloran y es súper heavy porque te están diciendo que hay una emoción que no puedes sentir y eso es terrible porque genera, en el caso de los hombres, adultos que no gestionan sus emociones; lo único que gestionan es la rabia, si tienen pena tienen rabia. Lo que trato de hacer en el libro es decir que es normal sentir cosas y que los que nos pasa tiene una razón biológica; no hay que sentirse solo en la emoción y pensar que lo que uno siente es único y raro. Todo tiene explicación».


