Alejandra Santibáñez salió con promedio 6,7 del colegio
A la viñamarina de 23 años le decían Pocahontas y jugaba de armadora en el equipo de vóleibol del Compañía de María.
Siempre que marcaba un gol por Colo Colo, allá por el lejano 2006, Matías Fernández le decía a Mirtha, su santa madre, que esa celebración en la que simulaba llamar por celular, era una dedicatoria para ella y para nadie más que ella. «Después de un tiempo mis amigas me empezaron a decir, Mirtha, parece que esta vez no fue para ti «, recuerda la mamá del volante de la Roja. Dicho y hecho: Matías se había enamorado y la receptora del famoso llamado tenía nombre y apellido: Alejandra Santibáñez Simpson.
La Ale es el pilar del futbolista. Tanto así, que congeló su carrera de medicina por seguirlo a él. La joven viñamarina de 23 años, llegó a su vida para llenar el vacío que el propio fútbol se había encargado de crear, ya que desde los 12 años abandonó a sus padres en La Calera y se fue a la pensión de la señora Adriana, en Santiago.
Hoy Alejandra es su mujer -aunque ella misma aclara que aún no se han casado-, la madre de su hija Antonia Paz, la muchacha que lo siguió hasta España cuando la cosa no iba muy bien en el Villarreal y la que no le pierde pisada ahora que lucha por consagrarse en el Sporting de Lisboa, en Portugal, y de ratificar que es el «10» de la Selección.
Por ganas y carácter ella no se queda atrás. Creció en una hermosa casa en el cerro Esperanza, en Viña del Mar, con su madre Eliana y su padre Víctor, médico anestesista del hospital de Quilpué.
Estudió en el Compañía de María de Viña, colegio bien peloláis donde era muy matea y del que egresó el 2005 con promedio 6,7. Pero también era buena deportista, como su Mati.
«Yo jugaba por la Scuola Italiana y siempre enfrentábamos al Compañía. La recuerdo porque ella era como la mejorcita del equipo y yo la mejor del mío. Me tocaba remachar y ella era armadora. Era súper piola y le decían Pocahontas y la China, porque era morena de rasgos bien exóticos», cuenta la multifacética Gianella Marengo, quien hoy se luce en el programa «Fiebre de baile», de Chilevisión.
Al egresar, Alejandra y nuestro Matigol fueron presentados por un amigo en común. El flechazo fue mutuo. «Lo iba a ver Santiago, porque como yo estaba en Viña, en el preuniversitario, él me quitaba todo el tiempo. Después se fue a España, me puse a estudiar medicina, lo fui a ver para unas vacaciones y de vuelta teníamos un regalito», reveló la muchacha en el programa «Guerreros» de TVN.
El regalito era Antonia Paz (nació el 23 de octubre de 2008), por quien dejó la universidad. Primero partió a España y ahora a Portugal, donde maneja los hilos del departamento en el refinado sector Expo, de la capital lusa.
«Asistí al bautizo de su hija y sé que la Ale le ha hecho bien a Matías, ha sido trascendente, porque él estuvo mucho tiempo solo, sin familia viviendo la etapa de Colo Colo y con ella recupera el tiempo perdido y lo hace formando su propia familia. Le dio el equilibrio que le faltaba», señala Julio Pastén, amigo personal del futbolista.
Pastén tiene razón. Alejandra es la guardiana de Matías; ella es quien habla portugués para comunicarse con el mundo y está atenta porque Matigol es un cabeza de pollo. «Tengo que andar detrás de todo», se queja la Ale. «Es que soy un poquito desordenado», admite el crack.
-Carmona le presta ropa al MatiPor fin alguien que lo defiende
Ante la avalancha de críticas que le caen encima a Matías Fernández por sus pálidas actuaciones en los amistosos de la Roja, Carlitos Carmona, su compañero en el equipo de Bielsa, le tira un salvavidas gigantesco como para acallar las voces que quieren a Jorge Valdivia de titular en Sudáfrica. «Fernández siempre apura al volante defensivo rival y no lo deja salir tranquilo, lo ahoga. Eso el hincha no lo ve», contó el hombre de la Reggina en una entrevista a Radio ADN. Carmona agregó que al grupo de seleccionados les acomoda mucho el juego de Fernández porque, como se preocupaba del volante central del rival, su trabajo impedía que de ahí naciera el ataque rival. Buen punto


