Don Francisco, cansado y todo, hizo su Terretón
Llegó recién a las 20.15 horas al Teatro Teletón. Don Francisco, a sus 69 años recién cumplidos en diciembre, venía agotado y sombrío desde su Talca natal, donde vio destruido el hospital donde nació. Pero así y todo, se sobrepuso para encabezar el evento benéfico «Chile ayuda a Chile» con la certeza de que es el único capaz de unir de capitán a paje y movilizar al país entero. Apenas puso un pie en el recinto, se respiró tranquilidad. «Llegó, llegó», repetían guardias, periodistas y productores.
Con jeans y camisa, Mario Kreutzberger se subió al escenario, ese que conoce a la perfección, para chequear en terreno que ningún detalle quedara al azar, pese a que el programa se armó en sólo cuatro días. Probó sonido, escuchó instrucciones y saludó a su hija Vivi.
Cerca de las diez de la noche, con traje negro y camisa blanca, regresó para comandar la transmisión. Palabras de aliento, arengas para que televidentes y empresarios se metieran las manos al bolsillo con música de esa sensible de fondo y ya parecía una nueva Teletón. Con años de circo, Don Francisco supo sensibilizar y hasta el secretario general de la ONU dijo estar complacido de estar a su lado. Él le palmoteó la espalda y le tiró una broma.
Más tarde, durante una tanda comercial, llamó a Horacio Saavedra a que bajara desde la orquesta para inventar en conjunto el pegajoso jingle: «Escucha nuestra voz, 2702, Chile.». «Le falta un cierre», le explicaba al pequeño director, quien le daba en el gusto con celeridad con teclados y trompetas. Después se dio cuenta que adelante faltaba público. «Los de atrás vénganse para adelante», ordenó a la gente. Preocupado de que el Teatro Teletón se viera lleno ante las cámaras, aunque estuviera a media capacidad.
En otro spot se dio tiempo hasta de saludar a su hijo Francisco Javier y abrazar a su nieta adolescente. Don Francisco, como nunca, anoche demostró que es un animal televisivo que cuando se prenden las luces se le olvida cansancio, el hastío y tristeza.
«Los de atrás vénganse para adelante» , le ordenó al público cuando notó que el Teatro Teletón se veía vacío en pantalla.


