Casa OGA tiene quincho y cafetería para los exalumnos del establecimiento de Vitacura
El arquitecto cuenta que el volumen se hizo de un piso para respetar las vistas al cerro Manquehue, como todas las obras del paño.
Cerca de 15 años demoró en ver la luz la idea de los egresados del colegio Saint George de tener su propio espacio para reunirse. Casa OGA, el nuevo centro de encuentro de la asociación de exalumnos, ya está en pie.
Es un espacio de unos 400 metros cuadrados que aloja las oficinas de la agrupación, una sala de reuniones, un recinto interior con capacidad para 200 personas y una cafetería, más terraza y quincho para actividades al aire libre para 300 personas. Todo hecho enteramente en madera de pino insigne y un sistema de pilares y vigas de pino laminado.
Se emplaza en el mismo terreno del colegio, en Vitacura, en el sector nororiente del paño, ubicado en los faldeos del cerro Carbón, en La Pirámide. Se pensó como punto de encuentro para los más de 13.000 alumnos que han egresado en los 90 años de historia del establecimiento educacional de la congregación de la Santa Cruz, varios de ellos referentes del mundo político, económico, científico, deportivo y artístico.
«Los Old Georgians tenemos un vínculo con el colegio que no termina al egresar. Con el paso de los años nos dimos cuenta de que la comunidad necesitaba un lugar propio para reencontrarse, conversar, acompañarse y seguir construyendo vínculos entre generaciones», cuenta Pablo González, presidente de la Old Georgians Association (OGA, como se conoce a la asociación de exalumnos del colegio).
Si bien necesitaban un espacio con oficinas para el trabajo diario de la asociación, era clave tener áreas para reuniones donde hacer seminarios, talleres, charlas y actividades culturales.
«Había que contar con una cafetería que permitiera que la casa tuviera vida durante el día y espacios flexibles que se pudieran adaptar para exposiciones, actividades de formación, celebraciones y encuentros más informales», señala.
El arquitecto Gonzalo Mardones, exalumno del colegio, se hizo cargo del diseño. Lo hizo ad honorem.
«Recibí el encargo de proyectar esta obra y agradezco que me lo hayan pedido. Lo recibí como una responsabilidad y también como un regalo de este grupo de exalumnos que intenta hacer tanto por otros, cuestión no habitual en este mundo», relata.
Generalmente se diseña para un solo mandante o familia, pero acá son miles de exalumnos. ¿Cómo conjugó eso en el diseño, Gonzalo?
«Los exalumnos organizaron un programa muy sencillo y claro. Requerían algunas salas y oficinas, una pequeña galería de exposiciones, un casino y un quincho. Querían algo muy sencillo que pudiese dar acogida a los encuentros culturales, las fiestas o encuentros de cualquier tipo. Y lo principal era acoger a los exalumnos que lo están pasando mal o que requieren alguna ayuda. Por otro lado, la idea del colegio siempre, desde su fundación, fue que cada edificio, sala o volumen respetara las vistas al cerro Manquehue. Entonces, se privilegió realizar un edificio de un piso, a la altura del follaje de los árboles, en un diálogo con el paisaje».
¿Por qué utilizó madera?
«Porque es un material muy noble y lleno de ventajas: es económica, austera, reciclable, renovable y construir con ella es mucho más rápido que con los materiales convencionales. Es un material vivo que a las personas nos crea un vínculo emocional que dura la vida entera. La madera tiene la capacidad de crear ambientes más cálidos y acogedores que contribuyen a despertar los sentidos y a aportar un ambiente confortable y saludable. También logra conectarte con la naturaleza y adquiere aún más belleza con los años producto de su nobleza y elegancia austera».
Mardones afirma que el espacio mejor logrado para él es la gran cubierta de la terraza, que hoy sirve como espacio de encuentro techado y, en una segunda etapa de construcción, servirá de base para un auditorio.
El presidente, por su parte, cuenta que por estos días están enfocados en que la casa funcione bien. Hace pocos días se organizó el primer conversatorio donde participaron los exalumnos Ignacio Walker (excanciller), Gerardo Varela (exministro de Educación) y el analista político y exdiputado Pepe Auth.
Pablo, ¿esta casa está abierta solo a exalumnos?
«Nace principalmente como el lugar de encuentro de los Old Georgians, ese es su corazón, pero está inserta dentro de una comunidad más amplia como el colegio, las familias, los apoderados, la congregación de la Santa Cruz y las distintas iniciativas que comparten el espíritu formativo y comunitario del Saint George. Su funcionamiento será ordenado y regulado, priorizando siempre actividades coherentes con el espíritu del colegio y de la OGA. También se evaluará su uso según la disponibilidad, la pertinencia y la compatibilidad con el carácter de la casa y del colegio; lo importante es que no sea un espacio cerrado ni decorativo».


