Islandés que intercambió casa con chileno para teletrabajar desde acá quería ver con sus hijos a Arturo Vidal
Es periodista y escribe para el diario Visir de Islandia. Le costó comprar entradas parala Supercopa, pero al final lo consiguió y el domingo fue testigo del fuego y los incidentes.
El diario «Visir» es el medio electrónico más visitado de Islandia y uno de sus periodistas, Kolbeinn Tumi, está en Chile junto a sus hijos trabajando a distancia para el reconocido portal. Lleva años conectado al fútbol chileno siguiendo las hazañas de Iván Zamorano en Real Madrid y Marcelo Salas en el Mundial de Francia 1998. Soñaba con visitar el país, viajó con sus hijos este verano y quería saber cómo era el fútbol local atraído por el debut de Arturo Vidal en Colo Colo, pero terminó en medio de los desmanes en el Estadio Nacional.
«Vine aquí con mis dos hijos, de 12 y 13 años, durante enero y febrero. Mi madre y mi padre vinieron de visita durante cuatro semanas, pero se irán en unos días. Estamos haciendo un intercambio de casa con una familia que se queda en Islandia mientras nosotros estamos aquí en Chile. La diferencia horaria entre Islandia y Chile es de sólo tres horas. Así que he estado trabajando desde casa durante este tiempo», explica.
Tumi escribió su experiencia en el medio islandés y contó todo lo que hizo para ver Huachipato ante Colo Colo. Conseguir entradas fue un desafío gigante, ya que como extranjeros no tenían acceso a la compra con su pasaporte. Llegó en un auto de un chileno al estadio y pasó por tres controles de seguridad antes de instalarse en la tribuna. «Cuando vi que iba a pasar este partido tuve muchas ganas de ir con mis hijos y ver cómo es el fútbol chileno y también el ambiente en el estadio. Me interesó mucho saber que probablemente jugaría Arturo Vidal», dice.
«Fue una noche para recordar. Llegamos temprano por si tuviéramos algún problema para entrar con nuestros pasaportes islandeses. Estacionamos el auto en una calle no muy lejos del estadio y un tipo con un chaleco amarillo prometió vigilarlo e incluso dijo que lo limpiaría. No creía que fuera a limpiarlo, pero me consoló saber que alguien había asumido la responsabilidad de mantener los ojos abiertos. El auto es parte de nuestro acuerdo de intercambio de casa con una familia chilena que está en Islandia, por lo que era importante para mí que fuera seguro. La gente de seguridad fue muy amable. Pasamos por tres puertas y nos registraron. Después de eso, no entiendo cómo los aficionados pueden meter fuegos artificiales y otras cosas en el estadio», agrega.
Kolbeinn dice que estaba todo normal, con calor y música fuerte, pero se sorprendió al ver que todo cambió unos pocos minutos antes de iniciarse el cotejo. Aparecieron las banderas, el ruido y muchos hinchas sobre las rejas. Luego las corridas entre barristas y seguridad.
Sostiene que disfrutó el partido y a Vidal, su gol y la chance de verlo campeón, pero no hubo final feliz. «Fue una pena que se desatara el infierno durante el descanso y la segunda parte. Hubiera sido bonito ver al equipo y a la afición celebrar el primer trofeo de la temporada».
«Fue una experiencia por una noche. No es probable que lleve a mis hijos a otro partido de fútbol en Chile, pero me alegro de haber ido a este. Me entristece mucho que al regresar al auto alguien haya roto la ventana, aunque afortunadamente nuestro amigo propietario es muy comprensivo. No me sentí en peligro en nuestro sector del estadio, pero hubo momentos en los que tuve en cuenta que mi conocimiento de la historia de Chile no es mucho. Fue muy sorprendente para mí escuchar todo el ruido cuando se recordaba a alguien que había muerto en un trágico accidente. Puedo decir que la gente en el país, dependiendo de su situación, tiene una visión muy diferente sobre los líderes y el gobierno».
«Sentimos el spray de pimienta varias veces, algo con lo que nunca antes nos habíamos encontrado. No disfruté viendo a mis hijos toser, pero justifiqué nuestra presencia allí diciendo que era algo real. Si realmente hubiera sentido peligro cerca de nosotros en el estadio habría salido corriendo. Me sentí un poco incómodo al salir del estadio con un joven tratando de hablar con mi hija de 13 años. No tengo idea de qué, ya que nuestro español es limitado. Al final tomamos un rumbo diferente y él se fue a otra parte. Luego fue triste como dije antes cuando llegamos al auto. No era agradable tener a mis hijos sentados junto a cristales rotos en el asiento trasero», sostiene.
Kolbeinn Tumi a sus 41 años tiene recorrido como amante del fútbol. Revela que sabe hasta que en el Estadio Nacional se jugó la final del Mundial de 1962, que en la dictadura «fue un campo de concentración» y del capítulo protagonizado por Roberto Rojas en el Maracaná. Su nexo con Chile se inició cuando conoció a dos chilenos, Claudio y Guillermo, durante sus estudios de postgrado en Estados Unidos y se hizo muy amigo de ellos.
«Veo fútbol desde que era joven y esta es la mayor violencia que he visto en un estadio. Hubo algunos gritos húngaros ruidosos en el partido entre Islandia y Hungría en la Eurocopa 2016 en Marsella, pero eso no fue nada comparado con esto. Estoy totalmente a favor del buen ambiente, del canto, incluso si hay algunas malas palabras o un lenguaje poco agradable, aunque me temo que mucha gente amante del fútbol, gente de familia, no va a los partidos cuando la situación es así», sostiene.
«Quisiera agregar que hemos tenido una gran experiencia en Chile. La gente aquí es muy amigable y me encantaría volver aquí con mi novia, que no pudo acompañarnos en el viaje porque está sobrecargada de trabajo en Islandia. También es una experiencia muy agradable ver el sol en enero y febrero, que son probablemente los meses menos populares en Islandia donde todo es oscuro y frío», añade el islandés Kolbeinn Tumi.


