Con un historial amoroso ligado a futbolistas, pero bastante qué decir por símismas, emerge una potente camada de chicas que hacen carrera.
Antes de empezar, un saludo para Julia Vial. Esta semana la ausencia de los pesaditos de su programa ha hecho que todo fluya de manera más armoniosa y pacífica en «Sígueme» (TV+). Ahora da gusto (y no susto) sintonizarlo. A propósito, ha sido una grata sorpresa encontrarnos en ese panel con Gissella Gallardo. Ligerita de sangre, pero firme a la vez al momento de plantear sus opiniones. Bella como una aurora boreal y con el atractivo adicional y demoledor de no saber que lo es. O de saberlo, pero no darle importancia.
Gissella es una de las exparejas de futbolistas nacionales de elite que están incursionando en televisión en masa, dando vida a una auténtica generación dorada de opinólogas y chicas reality. O ambas a la vez, como Pamela Díaz, ex de Manuel Neira, a quien veremos este mes tanto en «¿Ganar o servir?» como en «¡Hay que decirlo!», proyecto de debate farandulero que ya promociona en Canal 13 junto a Ignacio Gutiérrez.
Hablamos de chicas que, con algunos años de diferencia, toman el testimonio de las pioneras Daniella Campos y Quenita Larraín (ambas ex de Iván Zamorano, cómo olvidarlo) y también de Maura Rivera, Yamna Lobos, Carla Jara, Janis Pope, Rocío Marengo, Adriana Barrientos, Roxana Muñoz, Cote López y Vale Roth.
De esa época también es Daniela Aránguiz, pero mantiene una vigencia escalofriante, por obra y gracia de las andanzas extramaritales de su aún esposo, Jorge Valdivia.
Las convocadas más recientes son Vesta Lugg y Cata Vallejos (medias naranjas sucesivas de Pablo Galdames), Gala Caldirola (Mauricio Isla y su tocayo Pinilla), Daniela Colett (Eduardo Vargas) y Michelle Carvalho (Alexis Sánchez).
Eso sí: hay que reconocer una diferencia con las hornadas anteriores. En el caso de las integrantes de la actual generación de modelocas de raigambre futbolera, su presencia en la pantalla chica no se explica únicamente por sus relaciones con cracks de la pelotita, sino que la trasciende con holgura.
En el reality de Canal 13 Gala ha demostrado, con sus virtudes y defectos, ser mucho más que una pareja de futbolistas. Nunca ha dado un paso atrás al enfrentarse a una engrifada Oriana Marzoli y tampoco ha agachado el moño en sus entreveros con Daniela Colett. Esta última ha brillado tanto como «Turboman» en la cancha. Está lejos de ser un maniquí sin puntos de vista ni parecer propio y así se lo ha dejado claro a quien es su contención en «¿Ganar o servir?», Luis Mateucci.
El caso de Michelle Carvalho es aún más fuerte, ya que sale al paso de las críticas de sus followers/haters hacia su físico manifestando con todas sus letras que si quisiera lucir delgada como antes se operaría (cirugía bariátrica), pero que por ahora no está en sus planes. Y agrega que le encanta comer.
Estamos ante el surgimiento de una pléyade de figuras televisivas cuyo estrellato se está incubando sin depender de los circunstanciales padrinazgos mediáticos que las depositaron ante las cámaras.


