Incendio dejó cuatro víctimas fatales y arrasó con el paraíso verde de la Quinta Región
Botánico describe las especies en peligro de extinción que se ahí se conservaban. El concurrido lugar tenía más de 100 años.
Solo dos de las 393 hectáreas del Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar lograron no convertirse en el material de combustión de la tormenta de fuego, que este sábado y en menos de media hora, deshizo uno de los trabajos de bioconservación más brillantes de la zona central del país.
«Este jardín botánico era importante por varias razones. Era un espacio recreacional al que las familias iban a disfrutar de la tarde. La administración se preocupaba de hacer actividades culturales, por ejemplo, el Hanami, que es una celebración japonesa en la que las personas admiran la belleza de la floración de los cerezos. Además, se dedicaban a la conservación de la biodiversidad nativa», explica Cristian Atala Bianchi, doctor en Ciencias Biológicas del área Botánica y académico del Instituto de Biología de la Universidad Católica de Valparaíso (PUCV).
El lugar albergaba 779 especies chilenas nativas.
¿Había alguna planta insigne del lugar, doctor Atala?
«Las personas del jardín tenían un laboratorio de investigación donde hacían propagación de especies, que es una labor súper importante. Tenían toromiros, que es una especie endémica de Rapa Nui, pero que esta extinta en la naturaleza, solo hay algunas especies en el continente en lugares de conservación y uno de los pocos era el Jardín Botánico».
¿Tenían más especies en peligro de extinción?
«La col de Juan Fernández que está en peligro crítico de extinción y es endémica de las islas Robinson Crusoe y Santa Clara. Además, tenían chonta, que es conocida como la palma de Juan Fernández que está en peligro de extinción. Su cultivo es muy poco frecuente, casi no crece fuera de su hábitat y su cultivo continental es muy reducido. Otra especie que había en el cactario era la garra de león, que está en peligro. Había un bosque de palma chilena, que es endémica del país».
¿Usted cree que pueda recuperarse la tierra del fuego?
«Hay que hacer un análisis técnico. Si el fuego fue de baja intensidad probablemente los microorganismos del suelo pueden no haberse afectado. De hecho, hay especies que tienen estructuras subterráneas de reserva y son capaces de rebrotar».
También pueden ganar terreno las especies invasoras.
«Eso es lo complicado porque Valparaíso está lleno de plantas introducidas como los aromos, cuyas semillas se activan con los incendios. Muchas especies invasoras oportunistas pueden aprovechar ese terreno para crecer. Hay que hacer un control activo porque eso puede llenarse de aromos».
El Jardín Botánico tenía 770 especies de plantas nativas chilenas. Además, contaba con un cactario con aproximadamente 680 ejemplares de 100 especies distintas, una colección de plantas únicas de Juan Fernández, un parque exótico con especies de origen europeo y asiático, área de selva valdiviana, bosques esclerófico de la zona con 143 ejemplares de distintas especies, entre otros.
Un salitrero naturista
El primer visionario naturista del jardín botánico fue el empresario salitrero Pascual Baburizza, quien compró el predio en el año 1917 porque le interesaba conservar el bosque nativo de la Región de Valparaíso.
A un año de la compra, el empresario salitrero contrató al paisajista francés Georges Dubois, el mismo que diseñó el Parque Forestal de Santiago, para que le diera forma a algunas de las hectáreas del predio.
Después de la muerte de Baburizza y del traspaso del terreno entre privados e instituciones del gobierno, en 1992 el jardín comenzó a ser administrado por la Fundación Jardín Botánico Nacional.
La mayor pérdida: una familia
La mayor pérdida que provocó el incendio del Jardín Botánico de Viña del Mar fue la muerte de la funcionaria y viverista del jardín, Patricia Araya, junto a la de su madre, de 93 años y a la de dos nietos, uno de nueve años y el otro de nueve meses. Araya vivía en su casa dentro del jardín, donde trabajaba hace 40 años. A todos los alcanzó el fuego y no alcanzaron a huir. «Ella trabajaba en el área de horticultura y semillas. Vivía en el jardín porque el espacio funcionaba como un fundo antiguo donde los trabajadores podían habitar», señaló Alejandro Peirano, director del jardín botánico.
Claudia Salazar, sobrina de Araya, señaló el domingo a Chilevisión que los cuerpos de sus parientes no habían sido retirados.
«Aquí no se ha hecho presente ninguna autoridad. Estamos solos en esto en medio de la nada. Necesitamos que saquen los cuerpos de nuestra familia y que se haga presente alguien», dijo. Los cuerpos fueron retirados en el transcurso de la tarde.


