Dos aspectos, según el ojo clínico varios vendedores de churros, influyeron para que Anahí pasara inadvertida y se fuera sin premios de la Quinta: dio la lata hablando mucho entre canción y el público era de espíritu más rudo que su propuesta dulzona.
La bella mexicana configuró un show pirotécnico, pero finalmente se salvó gracias a sus hits de RBD y una sanguinaria aparición de ella vestida como novia (a lo Lady Gaga, Madonna, Courtney Love, muchas, demasiadas) que terminó con cuatro cuchillos de cartón enterrados en su espalda. No sirvió.


