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Autor de la Foto: AP
Título/Pie de foto: Kayla trabajaba con refugiados sirios en Turquía.
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Autor de la Foto: AFP
Título/Pie de foto: Su familia hizo pública la carta tras revelar su muerte.
Su familia y el presidente confirmaron la muerte de la trabajadora humanitaria Kayla Mueller
«Sé que ustedes quieren que me mantenga fuerte. Eso es exactamente lo que estoy haciendo», escribió.
Ignacia Castillo
«Si reciben esta carta significa que todavía estoy detenida, pero mis compañeros de celda (desde el 2 de noviembre de 2014) fueron liberados. Les pedí que se contactaran con ustedes y les enviaran esta carta. Es difícil saber qué decir». Con estas palabras la estadounidense Kayla Mueller se dirigía el año pasado a su familia desde el cautiverio en que la mantenía el Estado Islámico en Siria. Esta fue la última carta de la trabajadora humanitaria de 26 años para su familia, y ayer fueron ellos quienes la hicieron pública, tras confirmar su muerte.
Kayla, proveniente de Arizona, fue tomada presa el 4 de agosto de 2013 en Aleppo, y había sido dada por muerta el viernes, luego de que el grupo terrorista culpara a los bombardeos jordanos en represalia por asesinar a su piloto de haberla alcanzado en un edificio en Raqqa. Jordania lo desestimó.
Su familia mantuvo la fe hasta el fin de semana, cuando según «Washington Post» recibieron fotos de ella de parte de sus captores que luego autentificaron. Ayer comunicaron el desenlace. «Estamos muy orgullosos de la persona que Kayla era y el trabajo que hizo mientras estuvo acá con nosotros. Vivió con un propósito, y trabajaremos todos los días para honrar su legado», manifestaron, «nuestros corazones están rotos por nuestra única hija, pero continuaremos con paz, dignidad y amor por ella».
La carta de Kayla le llegó a su familia durante el año pasado, cuando ella aún estaba cautiva. «Estoy en un lugar seguro, completamente ilesa y saludable (de hecho engordé); me han tratado con un gran respeto y amabilidad», expresa Kayla, «sólo pude escribir la carta de un párrafo a la vez, sólo pensar en ustedes me convierte en un mar de lágrimas».
También dice que sólo había sufrido al pensar en que los hacía sufrir ella. «Incluso en prisión uno puede ser libre. Estoy agradecida. He llegado a ver que hay algo bueno en cada situación, a veces sólo tenemos que buscarlo», explica la última rehén estadounidense y la cuarta en morir por los terroristas.
«Los extraño como si hubiese sido una década de separación forzada», indica, y dice que no quiere que negocien su liberación porque no debería ser su carga. «No voy a colapsar y no me rendiré, sin importar cuánto tiempo lleve», declara, «sé que ustedes quieren que me mantenga fuerte. Eso es exactamente lo que estoy haciendo. No teman por mí, continúen rezando como yo y con la voluntad de Dios estaremos juntos de nuevo».
El presidente Barack Obama mandó sus condolencias y destacó el «espíritu» de Kayla, que dedicó su vida a ayudar llegando hasta India, Israel, territorios palestinos y Turquía, donde trabajó con refugiados sirios. «Ella representa lo mejor de América», afirmó, «encontraremos y llevaremos a la justicia a los terroristas responsables».


