Williams Araya, solution manager de Transworld, que pasó la cámara de video y audio para avistar a los trabajadores
Se pudo procesar la imagen, que no se había hecho antes porque las señales de radio no eran capaces para ese tipo de requerimiento, dice sobre el suceso que ocurrió a más de 700 metros bajo tierra.
Aunque la cápsula Fénix fue el símbolo del rescate de los 33 mineros que quedaron a 700 metros bajo tierra tras el derrumbe de la mina San José en 2010, hay una serie de empresas nacionales que participaron en esta proeza: una de ellas es Transworld, que prestó la cámara IP y el sistema de transmisión para poder verlos bajo tierra mientras se planificaba el rescate.
«Hasta antes del rescate no se había ocupado algún tipo de conexión por audio y video en lugares poco accesibles o de mucha profundidad. Hace 14 años, los únicos medios disponibles para poder comunicarse bajo tierra eran análogos, de llamadas, de radios, que hoy en día se siguen utilizando», destaca Williams Araya, solution manager de Transworld, empresa de soluciones de telecomunicación, que vivió un antes y un después de aquel suceso mundial.
«Recibimos el llamado de Micomo, una empresa joint venture entre Codelco Chile y NTT Japan, que ya era cliente nuestro, porque buscaban una solución de comunicación que pudiera soportar las difíciles condiciones del rescate», recuerda.
Prestaron la cámara Planet H.264 Ica-H312, con tecnología IP con capacidad de visión nocturna, en blanco y negro y audio bidireccional que serviría para condiciones extremas bajo tierra. Y un convertidor de medios Planet FT-802S15, para que la cámara pudiera transmitir y escuchar el primer avistamiento de vida de los mineros bajo tierra, las cuales por primera vez se utilizaban en un rescate. Así se supo lo que hacían en el día o los acompañó cuando iban subiendo por la cápsula hacia la superficie: «Era una cámara que por el mismo cable de cobre realizaba la conversión, permitía a su vez de captar la imagen y también podía energizarla en todo momento».
Cuando aparecieron las primeras imágenes, cuenta que hubo «una sensación de felicidad, la misma que tuvo todo el país de que se hubieran rescatado, y por haber aportado desde el lado tecnológico», destaca el ejecutivo de la empresa que vendió US$20.000.000 en soluciones de telecomunicaciones en el 2023.
«El que se haya podido transmitir bajo tierra fue un hito. La tecnología de videovigilancia cambió después del rescate de los 33 mineros porque hoy en día la mayoría de los proyectos están más enfocados en seguridad y prevención. Esa vez se pudo procesar la imagen, que no se había hecho antes porque las señales de radio no eran capaces para ese tipo de requerimiento. Con un cable coaxial especial transmitió la señal hacia abajo y se superaron condiciones importantes como la resistencia de la temperatura del lugar, la tracción, etc. Ese cable evolucionó a que todo se hace con fibra óptica en la industria, que tiene buena resistencia, manejo en procesos subterráneos», dice.
¿Les pagaron por los equipos?
«Se otorgaron los productos sin finalidad obviamente de lucrar con la causa, se entregaron como modo de demostración obviamente porque se buscaba una solución de visualización en tiempo real. Costaban en ese entonces poco más de US$200 ($190.370)».
¿Qué pasó con estos equipos al final?
«Retornaron a nosotros y se usaron en otros rescates de clientes Después la pusimos en un marco, pero desaparecieron en un movimiento de cajas en la empresa».
¿Cómo avanzó la tecnología en la videovigilancia en la minería?
«Bastante. Hoy en día hay soluciones a través de sensores, cámaras termográficas, que se masificaron a raíz de este tipo de accidentes. Hubo una evolución importante. El otro día en la mina El Teniente de Codelco hubo un socavón en el subterráneo que se pudo grabar y compartir por WhatsApp, hoy hay una mayor preparación de todo lo que es la comunicación subterránea. Las mismas comunicaciones que hay en el Metro o en un subterráneo está disponible ya en la minería».
Después del rescate, ¿se hicieron más conocidos o ganaron más clientes?
«Hubo mayor captación de clientes del rubro de la minería y de empresas que se dedican a soluciones que instalan productos de telecomunicaciones, pero no revendían. La minería es un rubro grande, éramos conocidos por ser distribuidores a grandes operadores de telecomunicaciones como Entel, y después del rescate pasamos a ser distribuidores de todo tipo de soluciones de telecomunicaciones a grandes clientes como Codelco, Antofagasta Minerals, etc. Los proyectos de tecnología que tienen las mineras son de US$30.000.000 y nosotros absorbemos el 1% a 2% y son a largo plazo».



