Diputada RN retomó tratamiento que dejó de niña
Ya no me importa que me molesten, dice y llama a los que pasan por burlas, como ella, a ponérselos, perseverar y mantenerse ahí, estoicos.
Los muy gordos, los demasiado bajos, los excesivamente morenos y los en extremo paliduchos. Los pobrecitos que usaban anteojos poto de botella y los que decoraban su sonrisa con invasivos frenillos. Ninguno de estos personajes se salva del ácido humor infantil, ese que rellena tantas jornadas de carcajadas en los colegios y que tanto daño hace.Esos ingratos recuerdos guarda la diputada RN Karla Rubilar, quien el miércoles los compartió en el programa «La poca vergüenza», de Radio Paula FM. En la emisión causó extrañeza que la legisladora usara, ahora de adulta, un tratamiento utilizado comúnmente en la infanto-adolescencia. «En este minuto uso frenillos, pero antes tuve y me los saqué porque era chica y me molestaban», explica Rubilar sobre la lucha por su «pequeña alteración en la mordedura, con dos dientes que no están simétricos con el resto».
-¿Fue muy traumático, diputada?
-Es que cuando era chica, más o menos a los dieciséis años, era menos masivo que ahora y típico que te molestaban con los frenillos. Entonces los tuve un tiempo y me molestaban tanto que me dije «me los tengo que sacar». Los usé por un año y medio, me faltaba solo un año más, pero yo creí que ya estaba bien y me los saqué nomás. A esa edad el tiempo es como eterno. Ahora llevo dos meses de uso y me quedan otros seis. Ya no me importa que me molesten.
-¿Qué cosas le decían entonces?
-Me decían que tenía dientes de fierro y esas cosas, lo que probablemente les dicen a los chicos que usan frenillos, tal vez menos, porque en la actualidad se usan más. Era incómodo, además que era niña. Imagínate lo complicado.
-¿Y en esos años se le arrancó un pololo por el aparato?
-No, no me tocó experimentar esa situación, tampoco lo del pololo, jejé. Incluso recuerdo a una compañera que tenía unos frenillos removibles y así y todo se los sacaba, porque le daba vergüenza. Y era solo el fierrito.
-¿Y su madre no le dijo nada? La salud dental es bien onerosa.
-Ella siempre ha sido muy respetuosa de las autonomías. Me preguntó si estaba segura y respetó mi decisión, pese a que ella quería que terminara. Por eso quiero entregar un mensaje.
-Con confianza, nadie la molestará.
-Ahora veo a muchos adultos que están usando frenillos, porque a lo mejor en su minuto no les pudieron pagar el tratamiento o porque se los sacaron antes de tiempo, como yo. Conozco muchos casos de chicos que les da pudor y la verdad es que no hay que arrepentirse, la inversión de los padres es para mejor. Hago un llamado a perseverar y mantenerse ahí, estoicos.
Dentista de los famosos«Hay niños que se ponen frenillos porque es top»
Diego Gutiérrez ha atendido a más de 150 rostros de TV en varios tratamientos dentales. Dice que en cuanto a frenillos hay unos de lo más chic: «Existen hasta los de cristal-zafiro, que son transparentes (los que usa la princesa Leticia».
Como ya no es un tema tan estético, sino funcional, comenta que los adultos cada vez más usan frenillos. «Nosotros tenemos pacientes de 70 años», explica el especialista de Laserdent.
Gutiérrez comparte la creencia popular que dice que tener frenillos es sinónimo de estatus, de cuidarse bien y de tener recursos, pero explica que «han cambiado mucho los precios. He escuchado de eso y los niños muchas veces llegan a la consulta diciendo que quieren ponerse frenillos porque es top y porque el amigo tiene».


