La única mujer que conoce los secretos de Paul Schaefer

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Rebeca, la hija adoptiva que lo cuidó hasta sus últimos días

Ella no era una simple niña de los mandados. Fue quien coordinó el escape de su padre entre 1996 y 1997, acusa el abogado Hernán Fernández.

«A principios de los 90 yo la veía como una niña normal, dentro de lo que allí se podía llamar normal. Nunca hablamos, porque los hombres no nos juntábamos con las mujeres, pero desde lejos ella se reía y parecía feliz. Recuerdo que ayudaba en la cocina y que tocaba muy bien el violín. Una vez, para una celebración, yo canté y ella me acompañó. No parecía alguien muy importante», cuenta Salo Luna, quien en 1997 protagonizó junto a Tobías Müller una de las fugas más trascendentales de Colonia Dignidad.

El muchacho se refiere a Rebeca Schaefer, la hija adoptiva del ex jerarca de Villa Baviera, pero ahora su opinión es muy diferente. «Cuando la veo por televisión no la conozco, es otra, se ve tiesa, fría, como sin vida, sin emociones», dice Salo.

Rebeca del Carmen Schaefer Schneider tiene 43 años y el domingo pasado era la única mujer presente entre las cinco personas que sepultaron al fallecido Paul Schaefer. Se sentó en la parte delantera de la carroza fúnebre y no movió un músculo camino al cementerio cuando la gente les arrojó tierra en vez de flores. ¿Quién es realmente esta persona que los últimos tres años jamás pasó un fin de semana sin visitar a su padre adoptivo en la cárcel?

Enrabiada

La periodista de CNN-Chile Carola Fuentes fue quien en marzo del 2005 encabezó el equipo de «Contacto», de Canal 13, que dio con Paul Schaefer en Argentina. Cuenta que «en ese país Rebeca casi no salía a la calle. Era como la cuidadora personal de Schaefer, su vida era como clandestina y la relación entre ambos muy cercana. También cumplía funciones de aseo y comida, y al momento de la detención en Tortuguitas, fue la única de los presentes que parecía enrabiada con lo que ocurría».

Según el Registro Civil de Catillo, que ya no existe, Rebeca fue adoptada el 23 de febrero de 1976 por Schaefer. Su madre, Juana María Soto, había fallecido, y como su padre, Roberto del Carmen Valenzuela, no la podía educar se la habría entregado a la Colonia. O eso al menos se dijo.

«Podría ser falso, porque en Villa Baviera adulteraban todo. Yo creo que ella es una de las decenas de niños que fueron robados a sus padres campesinos de la zona, adiestrados con lavados de mente y luego utilizados», dice Jaime Naranjo, ex senador de la Séptima Región y hoy profesor de la Universidad Central.

Dentro de la Colonia «La muchacha», como más tarde comenzaron a llamarla los jerarcas, fue una de las jefas de cocina. «Luego ocupó cargos de confianza, cajera del Casino Bulnes y otros. Manejaba dinero, lo que ya era un signo», cuenta el abogado Hernán Fernández, defensor de 12 jóvenes que huyeron.

El mismo Fernández relata que «hasta 1996, cuando se dictan las primeras órdenes de detención contra Schaefer, ella no parecía de mucha importancia. Pero luego comprobamos que desde ese año ella comenzó a viajar a Argentina y a Uruguay. Más tarde lo haría al Caribe y a otros países, incluso a Estados Unidos. No era una simple niña de los mandados. Fue quien coordinó la huida de su padre y solicitamos investigarla».

Pero Rebeca ya no estaba. En junio de 1997 partió a Mendoza junto al doctor Harmutt Hopp, su esposa Dorothea Witthahn y Friedhelm Zeitner (quien se pensaba era el marido de la joven), y no se la volvió a ver hasta el 2005 en Tortuguitas. «Yo la recuerdo como una niña indefensa, muy delgada, sometida a Schaefer, una víctima de su sistema», recuerda Luis Aníbal Fuensalida, por ese entones jefe de la Interpol trasandina y quien hizo la detención.

Entonces la mujer se quedó en Buenos Aires. Intentó regresar a Chile en octubre del 2006, pero la PDI la detuvo en el paso Los Libertadores con cuatro órdenes de aprehensión pendientes, producto de encubrir abusos deshonestos y asociación ilícita.

Joaquín Morales, reportero del diario local de Parral «Parractual», explica que «en esa época ella ya era conocida y el comidillo entre la gente, lo que todos se preguntaban por la calle, era su verdadero papel en todo esto».

Preferida de un misógino

Rebeca fue procesada y pasó cuatro meses en prisión en el penal femenino de Santiago, hasta que el 20 de enero de 2007 recuperó la libertad condicional. «Resolvió quedarse en la casa de su abogado defensor, José Luis Sotomayor», publicó entonces El Mercurio. Desde entonces nunca dejó de visitar a su padre adoptivo ni tampoco le dio la espalda, como sí comenzaron a hacerlo -al menos en apariencia- en Villa Baviera.

«Me extraña que Paul Schaefer, siendo tan extremadamente misógino, haya elegido a una mujer como su favorita», comenta la periodista Carola Fuentes.

Una de las grandes incógnitas es si ella conoce el destino de la supuesta fortuna perdida del ex jerarca, repartida entre propiedades y cuentas en el extranjero, que, según el mito, oscilaría entre 3 y 10 millones de dólares.

Daniel Martorell, abogado y consejero del Consejo de Defensa del Estado, explica que «a la fecha y en los procesos en que el CDE es parte no existe constancia de la existencia acreditada de una fortuna oculta personal. Ello no significa que no existan antecedentes que dan cuenta de variados movimientos de dinero que debieron contar con la orden de Schaefer».

Para Jaime Naranjo, «ella es la pieza de una cadena, pero no la más importante. Hay otra misteriosa persona en Chile que ayudó a Schaefer a sacar el dinero». El abogado Hernán Fernández, en cambio, sí cree que Rebeca es clave. «Se ha dicho que ella trabajó estos años en una panadería, en una pastelería, pero creemos que su verdadero rol fue haber sido el puente de confianza de Paul Schaefer, que siempre estuvo lúcido, con el exterior. Y él mantuvo su red ilícita desde la cárcel».

Dos personalidades fuertes

Si los certificados de nacimiento son correctos, Rebeca, una niña morena, delgada y de rasgos muy chilenos, tenía 9 años cuando fue adoptada por Paul Schaefer. Dos familias de Parral aseguran ser sus verdaderos progenitores, pero ella jamás ha estado interesada en hacerse los exámenes de ADN para dilucidar el tema.

No se le conoce pareja y siempre ha sido muy cercana a Peter Schmidt (uno de los principales celadores de Schaefer). Habla español, alemán e inglés, siempre viste ropa extremadamente barata y sencilla. Quienes han hablado con ella aseguran que posee una personalidad tan fuerte como su padre adoptivo. Tal vez sea esa la clave de la relación entre ambos.

En cuanto al avance del proceso de Colonia Dignidad, el querellante Hernán Fernández viajó durante la semana a Talca. «La Corte de Apelaciones ya certificó la muerte de Paul Schaefer y la próxima podrían ocurrir los alegatos de revisión de las penas contra 22 ex jerarcas de Colonia Dignidad y cinco guardaespaldas», cuenta.

-En el funeral Rebeca no pronuncio palabra.

-Así lucía en Argentina el año 2005.

-No se sabe en qué minuto Paul Schaefer la eligió como su favorita.

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