Bajos índices delictuales brindan seguridad a tailandeses y extranjeros
El testimonio del cantautor chileno Keko Yungue, quien valora su presente en Phuket, es refrendado por otros chilenos que visitaron recientemente el país del sudeste asiático.
Las cifras refrendan al cantante chileno Keko Yungue, quien vive hace dos años en Tailandia, país al que se ha acostumbrado gracias a la tranquilidad y la seguridad. El autor de «Inolvidable» dice sentirse magnifico porque no hay peleas ni crímenes (ver nota en https://goo.su/CTzqoY).
El sitio statista.com refiere que en 2021, el número de delitos relacionados con la vida, el cuerpo y el sexo cometidos en Tailandia por cada 100.000 habitantes fue de aproximadamente 17, mientras que los delitos contra la propiedad ascendieron a aproximadamente 52 casos por cada 100.000 personas. La tasa de criminalidad disminuye desde 2017 para ambas categorías.
Las vivencias del cantautor coinciden con las apreciaciones de los miles de chilenos que han estado en Tailandia. «En cada cuadra de las ciudades más grandes hay un negocio que vende marihuana, hongos alucinógenos y cosas así. Además, la gente puede tomar en la calle. Pese a todo esto yo estuve dos meses y nunca vi una pelea , ni gritos», dice el periodista Alejandro Flores.
Agrega que no hay presencia policial visible, que los tailandeses manejan horrible, que hay pocos semáforos y que se vive con suma tranquilidad. «La gente es humilde, educada y muy humana. Quizás la religión juegue un rol en esto», añade.
Alrededor del 95% de la población tailandesa practica el budismo. Hay minorías islamistas, cristianas, hindúes y otras. El budismo está estrechamente vinculado con la cultura y la vida cotidiana. Los templos budistas son parte integral de la sociedad tailandesa, así como también algunas prácticas derivadas de esta creencia, como ofrendar y meditar.
Otra chilena, Beatriz Muñoz, gráfica que «se te puede olvidar algo en algún lugar y después vuelves y solo lo pides. La gente es súper amable y respetuosa, y es raro ver policías. Tienen la costumbre de tratar muy bien a los extranjeros. Caminaba en la noche sin problemas, sabía que no me pasaría nada. Las personas saludan amablemente con mucho respeto».
«Es fundamental contar con un seguro de viaje que otorgue la tranquilidad de estar cubierto ante cualquier eventualidad, ya que a pesar de que el Sudeste Asiático es generalmente seguro, una cobertura de viaje adicional nunca está de más», dice Pedro Escobedo, director de marketing y alianzas de Viajes Falabella.
Monarquía
El sistema político en Tailandia es una monarquía parlamentaria, similar al modelo británico, que durante los últimos años experimentó una apertura en temas culturalmente complejos. Es ilustrativo, por ejemplo, cómo ha evolucionado la manera en que han enfrentado el narcotráfico. A mediados del año pasado los tailandeses legalizaron el cultivo de marihuana y aunque todavía es castigado el consumo en espacios públicos, la normativa relajó la estrictez característica de los países del sudeste asiático.
El ambiente paradisiaco tailandés contrasta con otras estadísticas de organismos internacionales, que revelan una realidad más inquietante. En la web ocindex.net, del Índice Global del Crimen Organizado, se recalca que el tráfico de personas es un problema en Tailandia porque allí llegan de países vecinos, como Myanmar, Laos, Camboya y Vietnam.
La pena de muerte sigue vigente en Tailandia, pero cada vez es menos opción. La última persona ejecutada con una inyección mortal fue en 2018, un tailandés que robó y mató a un joven. Según antecedentes de la Coalición Mundial Contra la Pena de Muerte (https://goo.su/9OaqJA), actualmente hay 254 personas sentenciadas a la pena capital, aunque mayoritariamente zafarán con recursos para conmutar el castigo o, en último caso, recibir el indulto del rey, cargo que en estos momentos encabeza Maha Vajiralongkorn.
Crimen mediático
La tranquilidad tailandesa se sacude cada tanto paradójicamente debido a hechos delictivos protagonizados por extranjeros. El último caso mediático involucra a Daniel Sancho, chef español acusado de matar al cirujano colombiano Edwin Arrieta Arteaga, de 44 años. Los detalles escabrosos del homicidio han estremecido a los tailandeses, como que el cadáver del médico fue encontrado separado en 14 bolsas.


