Nunca pensó que lo iba a delatar su propio plumón
La vida de Yerko ha sido intensa y en ella la ortografía no ha estado entre sus prioridades. En los dos últimos años fue condenado en cinco oportunidades por distintos delitos en la comuna de Lo Barnechea y ayer, a sus 17 años, sumó una condena por otros tres robos. Pero en esta última, su propia letra le jugó en contra.
Así quedó escrito en el fallo del Tercer Tribunal Oral. Los jueces precisaron que en el atraco del 17 de enero del 2010, Yerko portaba un plumón y un desatornillador.
¿Para qué quería el plumón? Resultó que justo el día en que el joven entró a la casa de un alto ejecutivo de la Coca Cola, se le ocurrió celebrar su hazaña con un insolente mensaje en la pared. Aprovechando que no había nadie en la casa, escribió lo siguiente: «Los cagamos Ja. Ja. Ja. Felis Bacaciones».
Al huir con una mochila llena de joyas y otras cosas, a Yerko lo detuvieron. En su contra también jugó que el menor se robó una foto carnet de una de las hijas del hogar asaltado. Con el rut de la niña los carabineros llegaron a la casa, donde nadie había denunciado el robo, porque efectivamente sus moradores estaban de vacaciones. En los bolsillos de Yerko apareció el famoso plumón, que terminó convertido en una prueba más.
«Carabineros vio el plumón, el rayado y con eso hicieron una pericia. Pudieron determinar que la tinta era la misma. Fue importante, de hecho el tribunal lo recogió en la deliberación, fue un elemento para acreditar la participación del imputado», explicó el fiscal Jorge Reyes, de la Fiscalía Oriente.
Para presentar esta prueba se hizo otro rayado sobre el muro dónde estaba el burlesco mensaje y se retiró el trozo de pintura con un cincel. Luego, una perito química analizó el compuesto de la tinta, para determinar que era la misma.
Yerko, que también fue declarado culpable por el robo que sufrió la casa de un abogado del Consejo de Defensa del Estado, oirá su condena el lunes. La Fiscalía pide ocho años de internación.
Se burló de sus víctimas dejando un mensaje en la pared, sin pensar que con un peritaje lograrían usarlo en su contra.


