Exposición del Museo de Historia Natural de Londres puso de moda el porno verde
Hay enormes simios maniceros felinos insaciables y ballenas obstinadas. Todo un mundo.
«Durante mucho tiempo tuvimos uno de un metro y medio de largo en exposición, pero lo sacamos porque algunas personas creían que era un asiento o un respaldo», cuenta José Yánez, curador jefe del Museo Nacional de Historia Natural.
Se refiere a una especie de tronco que los encargados del recinto de la Quinta Normal afirmaban a un muro mediante dos orquillas. El único detalle es que no era ninguna madera, sino un genuino pene de ballena embalsamado.
«Al hablar de una ballena se debe asumir que todas las proporciones son muy grandes. Su corazón, por ejemplo, puede ser del tamaño de un auto, así que en ese contexto lo del pene no es tan sorprendente», agrega el especialista.
Aquel recuerdo, en todo caso, no tiene nada de sensacionalista ni de obsesivamente morboso. Su génesis es cultural, luego de que el tema de la sexualidad entre animales -no homo sapiens -, así como sus herramientas y cortejos, saliera del dormitorio con la exposición Sexual Nature («Naturaleza Sexual») que montó el Museo de Historia Natural de Londres.
«La realidad científica del sexo en otras especies deja al descubierto sus vínculos con el poder y con la muerte, y en ocasiones aparecen similitudes sorprendentes con nosotros mismos», comentóBBC Mundo sobre esta interesante iniciativa.
Allí aparecen casos tan peculiares como el del simpático puerco espín, un roedor que para atraer a su hembra favorita sencillamente la orina y así desparrama hormonas sobre ella. Difícil de imitar, por supuesto.
El Chimpancé Bonobo (o pigmeo, como la famosa «Mona Chita», de Tarzán) es otra especie notable. «No sólo muy activa sexualmente, sino que también la única, aparte de los seres humanos, en la cual los machos recolectan fruta y se la llevan una hembra para cambiarla por sexo. Tal cual. Y las hembras exigen su fruta cuando están copulando», comenta Marcial Beltrami, etólogo y académico del departamento de biología de la UMCE.
Siguiendo con el mundo de los primates (para este caso estamos hablando sólo de monos y simios, no de los humanos), donde la tendencia general apunta a la poligamia, también existe el organizado comportamiento de los feroces papiones sagrados, también llamados babuinos (no confundir con los mandriles). Ellos practican el secuestro de hembras jóvenes.
«Muchas veces los machos inexpertos, sin harenes y que todavía no pueden pelear con los adultos, raptan papionas jóvenes que aún no maduran sexualmente (eso ocurre para ellos a los 5 años y para ellas a los 7), y las van juntando en un harén infantil, obligándolas a vivir sometidas con el objetivo de poder usarlas sexualmente más adelante», explica Beltrami.
Pájaros lindorfos
La muestra británica -a la cual no pueden ingresar menores de 16 años, debido a la crudeza de algunos pasajes- está compuesta por videos, animaciones, fotos y reproducciones. Su curador jefe, Tate Greenhagh, explicó al diario español El Mundo que «fue concebida para un público adulto-joven y aquellos que no tienen pareja deberían verla, ya que algunos animales ofrecen consejos bastante buenos para cortejar a la persona de sus sueños, por ejemplo los pájaros».
José Luis Brito, etólogo y director del Museo Municipal de Ciencias Naturales y Arqueología de San Antonio, está de acuerdo y lo explica a través de la fauna chilena.
«Las aves tienen un galanteo increíble. En septiembre nuestros pelícanos del litoral central cambian su plumaje a un amarillo con negro en la cabeza. La bolsa gular (el característico pico guateado) se pone negra con azul y más hacia arriba se torna anaranjada. Y el resto del cuerpo se les vuelve negro con manchas blancas. Se ponen ropa muy bonita para ir a lindorfear», bromea.
-¿Todas las aves son así?
-En general, todas ellas se estimulan desde la primavera. El pilpilén es otro de nuestros pájaros que mueve el pico y baila delante de su prometida. Pero la naturaleza no sólo estimula a las aves. En las grandes loberías de San Antonio, por ejemplo, de la Quinta Región, a principio de enero desaparece el 99 por ciento de los lobos marinos. Eso ocurre porque todos ellos son lobos marginales, jóvenes inexpertos o viejos que ya van cuesta abajo y no tienen pareja. Y como en esa fecha comienza la temporada reproductiva, sienten el llamado de la selva y parten a lugares como la isla Cachagua o el islote de Cobquecura a probar suerte con alguna, la que sea.
El tema conlleva bromas y mitos. Es imposible no caer en arquetipos como el conejo («viven apareándose»), el toro (un infatigable latin lover ) o el burro (no por lo tonto).
El mismo etólogo Marcial Beltrami comenta que «los chimpancés, que son inteligentes y bravos, son muy promiscuos. Y sus machos algunas veces incluso agraden a las hembras. En el caso del bonobo es bastante común la cópula frontal, mirándose a la cara, como los humanos. Y tienen sexo en épocas infértiles, sólo por placer o para pasar las tensiones».
Gorilas «ini-piñi»
Otra de las estrellas de la muestra británica es el gorila Guy, un enorme macho alfa que murió en 1978 en el Zoológico de Londres. Pesaba 240 kilos y medía más de 1,70 metros de altura. Una mole, pero que sin embargo tenía un pene miserable.
Contra lo que muchos podrían imaginar, así nomás es. Los gorilas tienen miembros masculinos muy pequeños, normalmente de 4 o 5 centímetros, en comparación con su tamaño corporal. Total, cada varón tiene su harén exclusivo de hembras y con eso le basta y sobra.
En la vereda contraria aparece el percebe, un pequeño crustáceo cuyo artefacto viril está considerado (en proporción a su masa corporal) como el más grande de todo el reino animal: es unas veinte veces superior a la extensión de todo cuerpo.
Súper-leones
Dentro de la «sexualidad verde» hay tópicos frecuentes, como la virilidad de los leones (en época de celo pueden tener más de 70 cópulas al día) y el misterio de los tiburones blancos, quienes se reproducirían luego de una opípara comida. Otros casos apuntan a curiosas estructuras anatómicas, como las hembras de ciertos patos «que tienen una vagina en forma de espiral para defenderse de la violencia de sus machos», publicóLa Nación de Argentina.
José Yáñez, curador jefe del Museo Nacional de Historia Natural de Chile, agradece este tipo de temas. «Permite conocer mejor nuestro mundo y a nosotros mismos. Muchas veces se escribió sobre la monogamia de ciertos animales, como los cóndores chilenos o los cisnes. Sin embargo, la investigación genética ha descubierto que no es tan así y que por lo menos un 20 por ciento de las crías eran de padres no oficiales».
En fin, la madre naturaleza no deja de sorprender.
Clanes sin machos y cetáceos taimadosMenos mal que hay cosas que no ocurren entre los homo-sapiens . Se llama «partenogénesis» aquella forma de reproducción que desarrolla por sí sola las células sexuales femeninas, sin que éstas sean fecundadas: o sea, cero cópula. Aunque a veces hay ciertas formas de estimulación del macho, en buen chileno éste resulta innecesario.
La partenogénesis se da con cierta frecuencia en determinados crustáceos, insectos, anfibios y reptiles. Algunos tipos de zánganos (las abejas machos de la colmena) son un ejemplo clásico, igual que el T egu Argentino (un reptil).
Las encantadoras ballenas son otro caso. A veces ellas, las señoras ballenas, amanecen atravesadas, con «dolor de cabeza» y no quieren saber nada de los galanteos sexuales de su marido. «En el caso de las ballenas francas australes, cuando la hembra está aburrida se pone de vientre con sus aletas pectorales hacia la superficie y allí se queda. Entonces el macho se pica y muchas veces trata de hundirla como sea para copular, pero bueno, hundir a una ballena porfiada no es una tarea muy sencilla», cuenta el etólogo José Luis Brito.
Burros, conejos y tortugas en la cama
Los simpáticos burros -o asnos- cargan con dos mochilas: la fama de ser tercos y tontos, y aquel mito popular de tener un miembro masculino extra large (como cualquier equino, en todo caso). Según la literatura ecológica «son animales inteligentes, cautelosos y muy rápidos para aprender». Algo parecido se cuenta siempre de la intensa vida sexual de los conejos (tal vez porque son fértiles durante todo el año).
Pero en rigor el reino animal está lleno de proporciones muy lejanas a la humana. Los leones, por ejemplo, en épocas de celo pueden aparearse más de 70 veces al día. Claro que sus cópulas son cortas y potentes, de minutos.
«A las tortugas siempre se las ve como un animal lento y torpe, pero las tortugas argentinas machos (las típicas que hay a veces en las casas, esas «de tierra», y que en realidad están prohibidas) se tornan muy rápidas y ágiles cuando parte el verano, e incluso se muerden entre ellas y pelean por sus hembras», cuenta el etólogo José Luis Brito.
Otra caso extremo es el del ratón marsupial. «Hay una época del año en que se aparea sin descanso con diversas hembras hasta 11 horas seguidas al día, y muchas veces colapsa y muere fruto de su impulso», relata Marcial Beltrami, de la UMCE. Ídolo.
Las libélulas hot de Isabella RosselliniEn la exposición británica una de las muestras que hasta ahora ha tenido más llegada en el público -según sus curadores- son los ocho capítulos que se exhiben de la serie «Green porno», ideada y protagonizada por la buenamoza Isabella Rossellini (en la foto).
Esta conocida producción -que viene difundiéndose hace años- busca mostrarles a los visitantes, de una manera didáctica y entretenida, las formas de acercamiento y reproducción de muchos animales «no tradicionales». Y para ello es justamente Isabella quien se disfraza, actúa y narra en off todas las cosas libidinosas e intensas que tendría que hacer si, por ejemplo, fuera una libélula, un calamar o una anchoa en celo


