El holandés Van Spilbergen desembarcó con 200 piratas al pie de las dunas de Concón.
El primer levantamiento indígena de nuestra historia se originó en Concón debido a la construcción de un bergantín para transportar oro, en 1541. Los mocetones del cacique Michimalonco dieron cuenta del improvisado astillero, de la embarcación y de 11 españoles y sus yanaconas, haciendo estallar el alzamiento general y la posterior destrucción de Santiago. En 1615 el holandés Van Spilbergen desembarcó con 200 piratas al pie de las dunas de Concón con la intención de saquear la región. Advertidos de su llegada, 700 españoles les hicieron frente. Sería la primera victoria española sobre los temidos bucaneros que asolaban el Pacífico. En agosto de 1891 el ejército del Congreso desembarcó en la ribera norte del Aconcagua y avanzó en dirección a Valparaíso. Al otro lado los esperaba el ejército leal al Presidente Balmaceda, desatando la batalla de Concón. Durante cinco horas se batieron alrededor de 20 mil hombres. El uso de la artillería naval y de ametralladoras causó enorme mortandad. A estas desgracias debemos añadir el súbito cambio de bando de unidades del ejército balmacedista, que al verse ante sus enemigos dieron vuelta sus chaquetas militares. El forro era del mismo color que las guerreras contrarias. Fueron recibidos con abrazos y vítores y ahí mismo dispararon en contra de sus ex camaradas. Esta indigna maniobra perpetrada en las arenas de Concón daría origen al dicho «Darse vuelta la chaqueta» para referir una traición oportunista.


