Documental repasa escándalos, incluido su apasionado matrimonio con Richard Burton
Elizabeth Taylor: las cintas perdidas, en Max, se armó en base a entrevistas que la leyenda dio para un libro nunca publicado
Por estos días estamos a la espera de que Jennifer Lopez y Ben Affleck confirmen un divorcio amistoso tras dos años de matrimonio e innumerables fotos en que el actor aparecía con cara de mártir en cuadro renacentista. La forma reservada en que se maneja el asunto es una prueba de que en Hollywood ya ni los escándalos son como antes, como demuestra el documental ‘Elizabeth Taylor: las cintas perdidas', estrenada en Max y que recurre al audio de extensas entrevistas que la diva del cine realizó en 1964 para la edición de un libro que nunca fue publicado.
En la película, la leyenda recorre su vida que entonces llegaba apenas a 32 años y sus relaciones tormentosas toman buena parte del metraje, para rematar con el amor más significativo en la vida de Taylor: su colega Richard Burton.
Para 1964 ya se había casado y divorciado del magnate Conrad Hilton Jr. y el actor Michael Wildind que la aventajaba en 20 años. Para cuando tenía 26, Taylor había enviudado del productor de cine Michael Todd para luego encapricharse del mejor amigo del difunto, Eddie Fisher, famoso cantante casado con Debbie Reynolds (‘Cantando bajo la lluvia') y padre de Carrie Fisher (la princesa Leia). Media hora después de conseguir el divorcio, Fisher corrió a casarse con Liz Taylor, en medio de un chismorreo inclemente de los medios a nivel mundial.
Pero la estrella de cine no estaba feliz. En el rodaje de ‘Cleopatra' (1963) conoció a Richard Burton una mañana en que el galés llevó al set tan borracho tras dos noches de juerga que pidió a su compañera de trabajo que le sujetara una taza de café. Ello lo encontró irresistible y así se volvieron amantes.
El problema radicaba en que ambos estaban casados, así que los paparazzis hicieron un festín sin límites sobre el romance. La atracción era tal que el actor George Hamilton, bronceado amigo de la pareja, cuenta que era imposible estar en un cuarto sin sentir la tensión volcánica entre Taylor y Burton.
‘No me gusta la fama, no me gusta la sensación de pertenecer al público', cuenta Elizabeth en el documental. Sentía el peso de que todos, incluidos el Vaticano, la trataban sin motivo como una inmoral por supuestamente destruir matrimonios.
Pero la vida de Taylor recorrió un largo trecho desde la grabación de audio de 1964 y su muerte, en 2011. La diva completó 8 matrimonios y se dedicó a recaudar fondos para combatir al sida, el mal que se llevó a su amigo Rock Hudson.
‘Elizabeth Taylor fue una perfecta estrella de la época de los estudios de cine. Fue de esas chicas y chicos reclutados y entrenados para ser estrellas. Su primera participación en una película fue a los 11 años, siguió trabajando como adolescente antes de volverse una estrella. Es difícil entender a las personas para quienes esa es su realidad desde niños. Se hizo sobre énfasis en sus amores y desamores, pero creo que ella era una actriz tremenda', destaca Antonella Estévez, académica de la U. de Chile y editora del sitio web CineChile.
Destaca la valentía de Liz al tomar personajes riesgosos como ‘La gata sobre el tejado de zinc' y luego en ‘¿Quién le tema a Virginia Woolf?'.
‘Creo que con el tiempo hablaremos mucho más de sus dotes que de sus amores o desamores', afirma Estévez.


